Abro los ojos.
El reloj tiene una aguja en el número 10 y la otra quien sabe donde.
-¿Qué hago despierta a esta hora de la madrugada un sábado?-
Un breve resumen de mi patética existencia de viernes pasa por mi cabeza cual tren del rocca (con negros y putedas) y concluyo (imitando a teté custaró oliendo caca): -claro, claro, anoche me dormí a las 2 después de un cóctel-
No, no estuve con vestidito blanco, zapatitos “sara kei” y capelina clara con flores; a orillas del río Misisipi sosteniendo una “limonada”, mientras los “niños” rubios corrían con globos color pastel por la pradera (eso es un cóctel, cualquier otra cosa NO se llama “Cóctel”). Y yo, como dije, no estuve en uno anoche.
Pero resulta que el polar de mi cama causó un efecto ironic, pseudo “vida desgraciada” y tuve que contrarrestar ese resultado con una chispa de humor para reírme de mi noche de: comer dulce de leche granizado y frutos del bosques haciendo zapping hasta quedarme dormida.
(acabo de poner madonna en el reproductor de Windows, me siento chica “básica”, cero personalidad, atrapada por el momento actual para no ser menos…)
Como decía.
Desperté hoy sábado, después de mi “coctel fredístico” de anoche.
Miro el msn y lo veo conectado.
Hace 8 días que no le digo ni “hola”
Cada vez que mi dedo hace un clic en su nick me viene mi psico a la cabeza diciendo “no le escribas más, si te ves tentada hacé otra cosa, pintante las uñas” (¿?)
Elijo “la otra cosa” y voy a la cocina a preparar café.
Da resultado.
Me tiro en la cama cual oso alcoholizado, miro el techo y escucho música “suflé” de mi computadora.
Ringggg!!!
Timbre en la puerta del departamento.
Me tomo un rato para decidir si hago la gran antisocial de siempre o si establezco contacto directo con el mundo exterior.
-¿quién puede ser a las 10 de la mañana?- me pregunto, y divago en las posibilidades siendo coherente con mi imaginación:
Situación posible 1:
Abro la puerta y el encargado del edificio me pregunta con ojos de “yerlok jolms” si el olor a muerto viene de mi cama.
Situación posible 2:
Mi vecina llorando me cuenta que su marido violento le mató a “Gardel” su pececito cabecita de león, y me pide disculpas por el reggeton merza con el que me acosará durante toda la mañana para hacer el velatorio pertinente.
Situación posible 3:
Jonny Deep con intenciones lascivas se abalanzará sobre mi, me comerá la boca mientras dice “no quiero más la fama, los premios y la riqueza… VOS sos todo lo que quiero”
Voy hasta la puerta cruzando los dedos, apostando todas mis fichas a la opción 3.
Giro la monedita de lata del visor de la puerta y mi ojo se abre como teniendo 33 en una mano de truco.
Veo:
ojitos verdes
pelo castaño claro
principio de remera blanca
ser humano delgado, altamente potable
Pienso:
-no es Jonny Deep pero está bien encaminado y cuando hay hambre no hay pan duro- (?)
Abro la puerta para escuchar: - hola, buenos días, soy el hijo de Emilio-
Mi cabeza piensa – no se quien será Emilio pero su esperma te favoreció- mi boca dice –hola hijo de Emilio- y le afano una sonrisa.
Me mira de arriba abajo con cara de “te doy cuando quieras”
Lo escaneo hacia abajo y termino de armar el rompecabezas: jins gastados, buen bulto, hawaianas negras, dedos lindos.
Lo escaneo hacia arriba, remera blanca con algún dibujo no muy llamativo y caigo en los ojitos verdes… devuelvo en la mirada un “cuando quieras”
Silencio de ambos lados de la puerta, hasta que dice: -necesito una firma por la reunión de consorcio de la última vez-
Pienso: -yo te necesito en mi cama para reunirnos-
Digo: -no fui a la última reunión- (a decir verdad en el año y pico que estoy acá no fui a ninguna, pero no daba dar tanta explicación)
Él: -ya sabés… lo de siempre.. mejoras “edilicias”- (dice dándome a entender que también le fastidian)
Pienso: -vos no necesitas ninguna mejora- Digo: -y yo tengo que firmar ¿Qué cosa?
Él revuelve entre las hojas que tiene y dice –esta es para vos-
Pienso –y éssssta es para vos- (haciendo un breve meneo de caderas hacia adelante. Mentalmente, claro.)
Me da una hoja que comienzo a leer muy por arriba sin prestar atención a nada.
- igual, te la dejo - dice al ver mi cara de: ¿vos pretendes que yo lea todo esto un sábado a la mañana con criterio?
-que cosa me dejás?- pregunto mientras ato todos mis ratones mentales cual niños envueltos.
Sonríe con cierto cachondeo en los labios, apoya su brazo derecho en el marco de mi puerta (para que vea sus músculos) y levantando encantadoramente una cejita, tira : -la hoja-
Y ahí.
En ese punto exacto.
En se microsegundo.
Pasó de ser una versión beta de Jonny Deep a la versión mejorada y final de lo que resultaría hacer un licuado de la Tota Santillan y un Trava de Godoy cruz.
Mi lívido, mis ratones y toda mi “actitut” pajeril se fueron a la mierda.
No, no fue porque el tipo me diga que me dejaba –la hoja-
No, no fue por el tonito de chongo levantador que usó.
Fue por su brazo en el marco de mi puerta.
De repente su imagen me trajo:
a mi viejo en tanga de leopardo,
a Silvio soldan en un menage a trois (menaye a truá) con Susana rocasalvo y Mauro viale,
a mi jefe travestido navegando en google,
y por el mismo precio, a mi misma con 50 años ruleros en la cabeza, gorda como mula y chanclas con medias azules detrás de un delantal con 7 críos tirando de él.
Sí. Nada es menos seductor que un man presumido.
Firmé cual “espiri gonzales” en un casillero y mientras sostenía un vómito intelectual cerré la puerta con una cara de desprecio tal, que el flaco debe haber pensado “la del 4to 30 está pirucha”
Conclusiones:
1. Emilio tiene un hijo muy pelotudo
2. Tengo que ser mas cuidadosa con la puerta porque un día de estos me llegará un juez versión mejorada de un inquisidor por amputar los dedos de un “nadie”.
3. Si así empezó mi sábado temo saber donde terminará.