Y el viento... ese, viento...
Y la sencillez...
Se me deshidrataron los ojos y me acordé de la vez que él me preguntó por un poema que escribí: “¿a mi me odiás?”
Enredarse en el otro...
unidos por un hilo...
Ese “te odio” de estar parados frente a frente, de no besar por miedo, ese “te odio”... tan poco creíble.
“siempre sigues siempre sigues siempre sigues siempre sigues ahí”
Del odio al amor ¿cuánta distancia había?
el viento... sólo, ese, viento...




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Sí, todos los leo. Así que: ¡Gracias por estar ahí!
Como siempre:
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