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No todo lo que escribo da como resultado una realización, resulta más una tentativa. Lo que también es un placer. Pues no todo quiero abarcar. A veces quiero sólo tocar. Después lo que toco a veces florece y los otros pueden tomarlo con las dos manos.
Clarice Lispector

De amor, música y termitas


Algunos nacieron para amar,
otros nacimos para escribir del amor.



Y claaaaro, ahora empieza la etapa donde los amigos se empiezan a casar, donde las amigas empiezan a mandar fotos de panzas, donde la gente forma listas (de concubinatos, de nombres, de casas, de autos).
Y claro, ahora empieza la etapa de las preguntontas: “ya que no tenés hijos ¿querés ser madrina?” “¿querés venir a conocer a un amigo (alcohólico, descuidado y nerd) de mi marido?” “¿querés venir con nosotros (dos) de vacaciones?” “¿por qué no te comprás un gato?”

Ahora, es cuando tu viejo con voz de añoranza te dice: “hija ¿cuándo vas a encontrar un buen hombre?” como si una estuviera papando moscas o mirando parcelas de un cementerio para elegir la que más pastito tiene.
Ahora, es cuando tu vieja con voz de reclamo te dice: “¿viste? Fulanito no era tan mal tipo, si estuvieras con él...”
Ahora, es cuando hasta tu hermano menor te dice: “Menganito (el portero riojano del edificio, con clarísima conexión hereditaria a la familia menem) tiene un primo segundo, soltero, de tu edad” (haciendo énfasis en la palabra “soltero” mientras arquea las cejas en alto, cual vendedor de autos proponiendo un “oh-fertón”)

Y claro, si llegaste a los 32 sin novio, sin (al menos) anillito plateado en el anular, y sobreviviste… evidentemente, “algo mal estarás haciendo”...

Pero, claro, ¿Cómo le explicas a una persona de 65 (tu viejo) que ya no es como antes, que la gente ahora, es descartable (incluyendo a su “hermosa princesita”)?
¿Cómo le explica uno, a una madre, que la vida ahora es mucho más rápida que en sus tiempos?
Porque claro, allá lejos, una recibía un caballeresco: “¿le gustaría ir al teatro?” o un galante: “si está de acuerdo, paso por usted y tomamos un café”
Pero ahora no ¿viste? ahora, es algo como: “toma mi foto de msn, mandame la tuya, que lindas tetas tenés” como si una fuera un fósil de vaca embalsamado y no tuviera un corazón, debajo de las “ubres”.

Ahora, es cuando la gente se observa de la misma manera que mira las tapas de las revistas y saca conclusiones según lo que entra por los ojos.
¿Dónde queda el gusto del “conocimiento”? Y no hablo de conocimiento estilo “uno más uno es dos”, sino del conocimiento de indagar en los vericuetos del cuore ajeno para saber si el otro, en verdad, es más bello de lo que se ve.

¿Dónde queda ahora, esa “curiosidad”? Y no hablo de la curiosidad que mató al gato (o la de “cuán gato aparezco en la foto sacada frente al espejo del baño”), sino de la curiosidad de mirar los ojos intentando llegar al alma con una frase.
Y no, obviamente no hablo de las frases “pulentas” del estilo “mamita te parto”, sino de esas frases plagiadoras de poetas, que te ponen la piel de gallina.

Ay! esas frases... Con que ganas nacería de nuevo para encontrarme un Romeo que me diga “Enséñame a olvidarme de pensar” o, que en lugar de un sms que diga: “k linda k sos” diga: “La despedida es tan dulce pena, que diré buenas noches hasta que amanezca”

Ay! esas frases...
Con que ganas nacería yo de nuevo, por correr a esconderme debajo de un árbol a leer una carta que dijera: “Harto ya de alabar tu piel dorada, tus externas y muchas perfecciones, canto al jardín azul de tus pulmones y a tu tráquea elegante y anillada”. Aunque yo, no tenga la piel dorada y sea apenas un enamorado “sapo negro con dos alas”.

Con que ganas nacería yo de nuevo!!! si el premio de una mirada larga aproximándose, fuese coronada por un beso, mientras Ennio Morricone toca el tema de amor de “Cinema Paradiso”.

(dale play y seguí leyendo)


Con que ganas nacería yo de nuevo...

¿Con qué ganas nacería yo de nuevo? con las ganas de escribir en pluma sobre hojas amarillas, con las ganas de mirar las estrellas a la luz de una vela, con las ganas de correr descalza para abrazar la eternidad de un reencuentro.

Y claro, también, ¿cómo explica una ciertas cosas, de forma clara para que los otros entiendan?
Si una pasa (medianamente cuerda) los treinta, resulta difícil explicar la diferencia entre “estar sola” y “sentirse sola”.
Porque ¿cómo se explica que una se sienta enamorada por cosas muy mínimas, aún, estando sola?
Por ejemplo, recién, encendí la luz del velador, abrí las ventanas y sonreí viendo flamear las cortinas con el viento de la noche. Puse “Love theme” de Morricone. Me saqué las zapatillas, me acomodé en mi silla y cerré los ojos para sentir la música… y, me sentí... tan feliz... que lloré.

Es cierto, ese momento, no puede ser atestiguado por nadie.
Nadie se paró en el marco de la puerta sosteniendo una tasa de café, a deleitarse con mi sonrisa silenciosa.
Nadie, pensó “que bella es mi amor”.
Es cierto, nadie preguntó: “¿por qué llorás, mi vida?”
Y sin embargo, yo no me siento triste (aunque los ojos se me agüen escuchando música), porque aunque haya pasado los treinta, a veces, no es la ausencia de otro lo que ahoga, sino el vaciamiento de amor.

No ahoga cocinar, y aunque una copa de vino pueda sentirse solitaria, no ahoga servir una cena con un solo plato.
No ahoga dormir ocupando toda la cama, y aunque no se sienta otro calor mas que el de la almohada, no ahoga soñar sueños aunque no se cumplan.
Ni siquiera ahoga tirarse en un sillón a mirar el techo sin pensar en absolutamente nada y aunque las paredes, a veces, parezcan las de una alta torre por algún príncipe olvidada; no, no ahoga ni siquiera asumirse “alma esperanzada” en el abandono calmo, de los besos nunca dados.

Pero sí, ahoga el vacío de belleza cuando mirás alrededor y las cosas más puras se pudren entre tanto ismo (egocentrismo, individualismo).
Sí, ahoga un sonido de violín de una película de amor, sin abrazar a nadie, de vez en cuando.
Sí, escuchar “hay mucha gente sola” ahoga, cuando uno no entiende ¿cómo puede haber tanta gente sola si, supuestamente, todos queremos lo mismo?
Ahogan las frases ausentes, “mi vida” “mi amor” “mi alma”.
Ahoga tanta velocidad, vacía y mediatizada.
Tanta ropa de marca, tanta postura top, también ahoga...
Pero ¿la soledad? no, no ahoga la soledad.

Porque a veces resulta que el mundo se ilumina, porque a veces los violines tocan por dentro y eso no es suficiente, pero sí es lo importante y lo que salva.
Porque cuando se ama tan de alma la propia vida, la humilde bella existencia…es sencillamente incomprensible, no vivir enamorada.
Y si alguien no llena de esencias nuestro cuarto al salir del baño, no necesariamente es condición suficiente para no embelesarse imaginando.

Y claro, si llegaste a los 32 sin novio, evidentemente, “algo mal estarás haciendo”...
Y sí, son comprensibles ciertas conjeturas porque después de todo… ¿Quién entendería que se puede alcanzar el estado de enamoramiento tan sólo cerrando los ojos?

Yo cierro los ojos y lo abrazo. Porque el cruzó todo el reino venciendo dragones y enemigos sólo, para besarme. Porque él sostuvo durante años un diminuto objeto que lleva mi nombre. Porque él no se rindió, porque aún estando lejos, siempre pensó en mi para llevarme a su lado.
Y el salón más hermoso de este castillo se ilumina, y la música se huele en nuestros ojos.
Yo cierro los ojos... y la sonrisa que siempre esperé, está aquí, conmigo.
Y no hay felicidad más grande que saberme amada mientras bailamos, porque no hay suelo ni techo. Porque las estrellas, esas que empalagan, también sonríen y enmarcan el amor más bello que pueda existir sobre esta tierra.
Yo cierro los ojos y me dejo llevar, y siento a los poetas recitarme, con la dulzura de bosques secretos, las más tiernas estrofas. Yo cierro los ojos y él me jura amor eterno, amor de siempre, de cuentos y de cisnes.
Él está aquí y yo… yo me siento eterna...enamorada.

¿Quién entendería que se puede alcanzar el estado de enamoramiento tan sólo, cerrando los ojos?
Quién entendería que en este “ahora”, alguien tan simple, pueda estar imaginándose cosas irrisorias... como el entusiasmo que tendrían las termitas, si pudieran gritar una canción de amor como los ruiseñores.
Quien entendería “ahora” que en este mundo, vive alguien que imagina cosas irrisorias... como que los grillos viven en casitas con techos de dos aguas y cantan sólo, para que en la lejanía su amor, sepa que aún están con vida.

“Algo mal estarás haciendo”
Y sí, porque, teniendo tanto, tanto, tanto amor aquí en el pecho, es incomprensible haber pasado los treinta... medianamente cuerda y, sin ningún hombre, tan enamorada.

11 comentarios:

Son tantas las emociones que despiertan estas palabras tuyas, pero no se como sacarlas... Sola? yo diria mejor que sos de las pocas personas que puede decir que esta en paz consigo misma... y eso querida hermana es mas integro que una relacion... porque tu relacion con vos misma ya la quisiera tener mas de una pareja q conozco en donde la magia se ha perdido...

Gracias por la musica, por tu arte y pasion cruzan este gran charco que nos separa pero que a la vez nos conecta.

Te quiero incondicionalmente, y mi abrazo te abraza a pesar de la distancia.

Tu broder

Ah!!! caramba!! alguien sí leía este blog :)

Se me pianto un lagrimon, tengo una corriente de emociones que atravieza mi pecho y quisiera sacarla pero no quieren salir.
Excelente lo que escribiste Tuky.
Un abrazo

Siiiii me hiciste Llorar che!!! me encanto!!!
Increible tus palabras!!Cada una de ella me hizo imaginar cada situacion .. que loco!

enamorada de la vida
:)

Marcos: gracias :)

Romi: un gustazo :)

Chiru: es la idea ¿no?

mmm... no sé por qué, pero tengo la sensación de que lo leí antes.

Como sea, es bueno.

H: jajajaj el lector siempre es más inteligente. Y sí, era de mundo acme cuando era privado y entraban 3 nomás :) Me pareció lindo compartirlo porque fue una reiteración de sentimiento.

Non te priocupare cara, 32 no es 62-Ya llegará aquél que merezca ser conocido y amado por vos. Don´t settle for "OK".

De Almafuerte:

Si te postran diez veces, te levantas
otras diez, otras cien, otras quinientas:
no han de ser tus caídas tan violentas
ni tampoco, por ley, han de ser tantas.
Con el hambre genial
con que las plantas asimilan el humus avarientas,
deglutiendo el rencor de las afrentas
se formaron los santos y las santas.
Obcecación asnal, para ser fuerte,
nada más necesita la criatura,
y en cualquier infeliz se me figura
que se mellan los garfios de la suerte...

Toque personal:
¡Todos las solteras tienen cura
cinco segundos antes de resignarse!

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