Puedo pasarme horas mirándola, sólo mirándola.
No hay nada que me de tanta alegría, ahora, como estar con ella.
Tener un día de realidades laborales se hace más llevadero cuando pienso que llegaré a casa y podré verla.
Ya nada es tan grave.
¿Qué se puede decir cuando se disfruta el intercambio de miradas?
Amo cuando se sienta a mirarme fijamente. Me clava los ojos y nos hablamos en silencio.
El alma se me llena de vida.
Y sí, es Cláris superstar




1 comentarios:
esa carrerita que se manda minutos después de hacerse la boluda, impagables
:)
me dan ganas de tener otra salvaje así (pero no, ya me ligué las trompas mascoteriles, por el momento)
Publicar un comentario
Gracias por leerme y el honor que sentiré al leer tu comentario. Para quien escribe, los comentarios son el alimento que me da ganas de seguir. Si no contesto no es por falta de respeto, es que a veces falta el tiempo y otras (muchas veces), los comentarios por sí solos, forman un post que amerita mi silencio atento.
Sí, todos los leo. Así que: ¡Gracias por estar ahí!
Como siempre:
Este bar se reserva el derecho de admisión.
Si se porta bien la casa invita, si se porta mal paga el Happy hour