No importa si fui con el pie derecho o con el torcido,
si me até los cordones para no volar alto sin motivos,
o si fui descalza vulnerable esperando vientos calmos,
no importa si hablé mucho, poco o nada.
no importa si conté
si me silencié dos o tres veces
por miedo
ni siquiera importa si dije lo correcto en el momento menos oportuno
o lo inoportuno en el momento justo
no importa si me mostré
poco
casi
mucho
nada
no importa
no importa ese manojito de ternuras que uno hace esperando que el otro se de cuenta,
ni siquiera importa explicar o no explicar
No, no importa que uno diga: -no espero nada- (aunque se mire el teléfono con más frecuencia de la habitual)
no importa, como decía, lo que hice o lo que no.
es como cuando soplás una hoja contra el viendo esperando que vuelva y... nop.
-y gue- me digo
-¿qué le vas a hacer? ya sabés como son estas cosas-
si es mucho porque es mucho
si es poco porque es poco.
si es rápido porque sos fácil
si es lento porque sos jodida
y mientras me como un panqueque con dulce de leche recuerdo subirme al taxi y pensar: “que bella sonrisa que tenés desde la puerta de tu casa, ahí parado, brillando, esperando que mi auto arranque”
y después de un mordisco de panqueque le digo a Cláris: “que loco, ¿no? un par de horas después, todo, incluso yo, es sólo un recuerdo”
una pena.
¿una pena?
pd: creo que no tiene nada que ver con lo escrito pero me gustó esto...




0 comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por leerme y el honor que sentiré al leer tu comentario. Para quien escribe, los comentarios son el alimento que me da ganas de seguir. Si no contesto no es por falta de respeto, es que a veces falta el tiempo y otras (muchas veces), los comentarios por sí solos, forman un post que amerita mi silencio atento.
Sí, todos los leo. Así que: ¡Gracias por estar ahí!
Como siempre:
Este bar se reserva el derecho de admisión.
Si se porta bien la casa invita, si se porta mal paga el Happy hour