Una vez conocí a alguien que me enseñó un método para salirme de situaciones que no son dignas, ni siquiera, de mirarse.
Su técnica era simple.
Ante algo que le causaba asco, dolor, o algún sentimiento de esos que el tiempo te termina enseñando que no valen la pena; se llevaba sus dos manos a la cara y se tapaba los ojos.
Pero ahí no terminaba porque lo verdaderamente importante de la cuestión, es que decía en voz alta, como quién dice un maleficio para romper cosas: “coooonejitos cooonejiiitooos, veo conejitos blancos”
Me lo enseñó una vez, entonces lo aplicábamos para distintas situaciones. Por ejemplo, cuando mirando una película, la mala actuación de algún actor nos daba vergüenza ajena, nos tapábamos la cara y decíamos: -coooonejitos cooonejiiitooos, veo conejitos blancos-.
Empleábamos esa técnica si leíamos las palabras de aquellos que escribían de lo que no tienen ni la más vaga idea de aquello que escriben. Lo aplicábamos cuando escuchábamos a los “catedráticos de la vida” decir cosas que hacían doler los oídos de tanta estupidez.
Los años pasaron y me crucé con alguien más sabio, que me enseñó el método del grito diciendo: -cuando algo te duele o te molesta, sólo tomá una almohada y gritá con todas tus fuerzas para sacar “eso” de adentro tuyo-
Hoy me levanté. Mientras mis pasos, a medio despertar, iban a la cocina me percaté que ahí, frente a la biblioteca había un libro tirado. -¿Otra vez leyendo de noche, Cláris?- le pregunté a mi gata.
Un único libro tirado en el suelo... un libro pequeño, de poesía...
Desde la cocina y de reojo lo miraba, ahí tendido, boca abajo.
No me llamó la atención que Cláris lo hubiera sacado de su sitio, me sorprendió que hubiera sacado sólo uno.
Se me ocurrió pensar que quizás tendría algún mensaje para mí.
Con la taza en la mano lo levanté y dije: -ok, sólo leeré al azar, la hoja en la que caigan mis ojos y ese, ese será el mensaje de hoy-
Dando vuelta el libro leí el nombre del autor: Jean Genet
En voz alta dije -¿Cuál es el mensaje para hoy Jean?- y abrí el libro cerrando los ojos para caer en cualquier página.
Subrayado encontré los versos:
Si me pudieses ver acodado en mi mesa
el rostro destrozado por mi literatura
sabrías que me abruma también esta aventura
espantosa de osar descubrir oro oculto
bajo tanta carroña.
Mi fin de semana cayó como estampida de leones en mis recuerdos.
Llevándome las manos a la cara dije: “coneeeejiitos", pero no apareció ninguno.
Corrí a mi sillón, tomé mi almohadón y grité.
Primero grité un -ah!-.
Le siguió otro -aaaah!-.
Luego, un -AAAAAAAAAH!- mucho más largo, y así como lo ves, en mayúscula.
Como quien no quiere la cosa y aprovechando la generosidad de mi almohadón grité: -NO OSES DESCUBRIR ORO OCULTO BAJO TANTA CARROÑA!!!!!-
En mi gritar no me quedó claro si en realidad, me estaba asfixiando.





24 comentarios:
cómo te preocupa este tema
Arrrrrrrrrrrdua la tarea de ver màs allà de los propios ojos...
Y ni te digo de observar!!!
BESOS EXORCIZADOS
Genial, como siempre, te vales de recuerdos personales y hasta del más refinado humor para hacernos reflexionar.
Me encantó lo de los conejitos blancos. Voy a buscar algún código personal para implementar. Con lo de la almohada no me animó. En mi manía de llevar algunas cosas al límite, es muy probable que me termine tragando unas cuantas plumas.
Ah, que buena "sortes" te mandaste, esa forma particular de adivinación ancestral buscando la respuesta en esa apertura al azar que conteste a tu pregunta. Pero recorda, que la interpretación no debe ser literal, y que está sujeta a infinitas variables, a interminables bifurcaciones, por lo cual un nuevo mundo se te abre con ese nuevo acertijo que no hace más que generarte nuevas preguntas...
Saludos y un placer compartir esta mesa entera otra vez...
no has pasado a retirar el premio, che y ya estoy por cambiar de posto
Sólo diré que la foto no me parece muy convincente. ¿De verdad estabas gritando? Por tus manos diríase más bien que besabas el almohadón. O quizá es que ya empezabas a asfixiarte. Sí, también puede ser :)
Un beso
y por qué no?
si hasta en los charcos de agua podrida, podés cazar un arcoiris?
;)
tal cual Chiru!
Me encantó lo de los conejitos.
Decía Bill Waterson - y siempre me ha gustado - "lo mío no es negación, tan sólo soy selectivo respecto a la realidad que elijo"... Que es lo mismo que tu "conejitos" :)
Y estoy de acuerdo con la Chiru. ¿Por qué no?
Los conejitos me hicieron acordar a un cuento de Cortázar...en relación a la almohada, sería bueno que pudieras agitarla para que se desprendan todos los gritos, no vaya a ser cosa que a mitad de la noche te despierte tu propia voz recordándo alguna bronca.
Y tu forma de escribir, a mi particularmente me gusta mucho mucho. Mucho!
besos
IDEA
“Cómo se darán los sucesos,
serás la neblina cálida con ojos y manos,
un enigma sencillo,
un beso vaporoso?
No habrá cadena más suave
ni enrejado mejor.”
Así escribía ella,
así murmuraba en sueños su humedad.
Me ha encantado tu entrada.
Tenés una manera particular de escribir y es de mi agrado.
Hablando de la entrada, creo que lo que más asfixiaba era aquello que tanta quería salir, finalmente suelto desata los sentimiento que estaban enroscados en aquello y al final todo termina en la causalidad de un libro y su verso acorde a nuestro destino.
El gran desafío, encontrar dentro de nuestra propia carroña la metáfora sanadora del festín caníbal de nuestras sensaciones, a veces disecadas de tanta voracidad...y de ahí a amargar el fin de semana puede haber un paso, un triz, y quizá, gritar ya no sirva, o sí, o vaya a saber qué...Besos, bello texto.
Alex
¿los conejitos? sí, mucho :)
Gabu
Que lindos esos besos!!
Gracias por estar ahí
Besos
Diego
Imposible no reírme imaginando a Kilimanjaro mirándote escupir plumas y diciendo “siempre lleva todo al límite este humano” jajaja
Está bueno ese juego de abrir un libro en cualquier parte y es cierto, no siempre es literal.
Saludos y gracias por leerme, nuevamente.
Alex
Gracias por el premio hermosa!!
Es un honor recibirlo
Besotes.
Anto
jajaja es cierto, la foto puede inspirar varias cosas
Un beso y gracias por estar ahí
Chiru
muy buena pregunta... me dejaste pensando, quizás haya distintos tipos de carroñas ¿no?
Alex
vos dale la razón nomás, después no te quejes si te canta las 40 jaja
Guada GN
"lo mío no es negación, tan sólo soy selectivo respecto a la realidad que elijo"
que buena frase, gracias por ese regalo!!
ok. ok. si tres dicen ¿por qué no? yo digo ¿y por qué si? jaja
Gracias por leerme.
Besos
Saltar del tren
“Carta a una señorita en París” ese cuento me llevó a dibujar un montón de conejos atados a globos para no estrellarse en el suelo :)
Me alegro que te guste mi forma de escribir porque yo disfruto de la tuya.
Besos
Anuar Bolaños
Bienvenido y gracias por leerme. Bellas sus palabras.
Saludos
Adrián
Creo que tenés razón... asfixiaba aquello que quería salir...
Besos
Javier
“El gran desafío, encontrar dentro de nuestra propia carroña la metáfora sanadora del festín caníbal de nuestras sensaciones, a veces disecadas de tanta voracidad...y de ahí a amargar el fin de semana puede haber un paso, un triz, y quizá, gritar ya no sirva, o sí, o vaya a saber”
¿te diste cuenta de la hermosura de tus palabras?
Tu comentario es exquisito.
Besos y gracias por leerme
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