Algunas veces algo extremadamente simple atrapa mi mirada y me encuentro sin ninguna razón sólo, observando.
Cuando ocurren esos momentos, no me cuestiono nada, mi mente es silenciosa, y yo, yo sólo, soy.
Una vez observaba el balcón y me apresó la vista el sol, iluminando la mesa.
Recuerdo que pensé “me gustaría atrapar el sol”.
Salté del sillón como si alguien me levantara de sorpresa. Corrí a la cocina, llené un vaso de agua y lo puse arriba de la mesa justo, bajo el sol.
Observé el brillo siendo reflejo en la mesa.
La luz, dentro de ese pequeño universo líquido.
El azul que cambiaba de azul justo, en el borde del agua. Y hasta el agua misma, ahí, tranquila como un lago sobre la mesa.
Me detuve en la textura del vaso y, tomándolo con esa dulzura con la que se toman las cosas muy frágiles, lo dejé descansar en el suelo.
En ese “ahora” el azul (aún bajo el mismo sol), era otro azul.
El reflejo era otra forma de reflejo...bello durmiente en la baldosa.
¿Y mis ojos? en ese nuevo ahora, percibían que el vaso ya no era el mismo vaso y aún así, resplandecía de belleza, de una belleza novedosa en mis pupilas.
¿El vaso había cambiado o eran mis ojos los que habían mutado de forma?
Ayer, un link de un amigo me hizo caer en un video de Sting.
Impulsada por la calidez que me transmitía su voz, encontré la letra de la canción: “forma... extremadamente triste” pensé.
La ignorancia, a veces, es una virtud. Y yo, con la impunidad de reconocerme ignorante de éste artista, fui arrastrada por mi curiosidad; como quien busca sin saber que busca pero, con esa certeza de saber que se encontrará.
Entonces lo vi...
Una guitarra dulce suena y yo elijo interpretarlo, darle una forma a cada gesto.
Él, mira para atrás, mira su pasado
Él, levanta los ojos hacia el cielo, tapa con su mano la propia voz y duda en decir.
Entonces piensa, toma coraje, suspira y me transmite un: “sí, es importante decirlo, ahora”
Yo lo observo...
“Él reparte las cartas para encontrar la respuesta, la geometría sagrada de la oportunidad” en ese instante, su gesto se prolonga en mis palabras: qué pena que da esa actitud ante la vida, buscar la oportunidad a costa de cualquier cosa. El oportunismo sin medir las consecuencias...
Entonces, su gesto se transforma, su ceño se frunce como de impotencia y canta:
“Él puede jugar el Jack de diamantes”
aprieta sus dientes y sigue:
“Él puede poner la Reina de espadas
Él puede encubrir un Rey en su mano
mientras el recuerdo de eso desaparece”
Osadía la mía, al pensar: puedo hacer tantas cosas, encubrir mi alma, jugar con las palabras y dañar usándolas como espadas pero... impotencia de verme a mi misma, ganaría.
Me detengo en el reflejo de su mirada, en el brillo de su voz:
“Y si te dije que te amaba, quizá pensarías que algo está mal”
Y sí, amar la vida, amar mi propio arte, amar-me, amar por el sólo hecho de amarlo todo, haría que cualquiera piense que algo en mi, está mal.
Entonces, ocurre el milagro de sentir y él dice: “No soy un hombre de muchos rostros. La máscara que uso es una... sí” y afirma con la cabeza.
Ser conciente del valor de la propia honestidad. Decirme a mi misma como en un ruego: que la fuerza no me falte... sólo he de portar una, y sólo una, máscara.
Ser justo con uno mismo y no decretarse la hipocresía, esa, esa la paz que hace afirmar con la cabeza.
“aquellos que hablan no saben nada, como los que maldicen su suerte en muchos lugares”... como si la mala suerte dependiera de lo que otros hacen, como si todo estuviera ahí afuera sólo, para justificarnos; como si no supiera que la verdadera suerte está ya, dentro de uno.
Él cierra los ojos y mirando su interior dice:
“Yo sé que las espadas son espadas de un soldado
yo sé que los bastos son armas de guerra
yo sé que los diamantes significan dinero para este arte
pero esa no es la forma de mi corazón”
Algunas veces creo que cuando observo algo, en esos momentos, soy aquello que observo.
Puedo mirar un video y no verle interpretación alguna.
Puedo mirar un vaso azul y no verle absolutamente nada, de belleza.
Pero esa, “esa, no es la forma de mi corazón”






12 comentarios:
me gustó el proceso de observación absoluta, y el paso a un estado de casi objeto!
Bs
efa
definitivamente podés sentir que sos aquello que observás, pero hay que estar en cierto estado... zen?
la mayoría de las veces vamos muy pelotudos por la vida
Yo sigo regocijándome de tu alta sensibilidad para que sigas asombrándote y disfrutando de la grandeza de las cosas simples, como hacen los peques... no crezcas nunca Tuky.
bienvendida otra vez :)
comparto lo que te dijo Chiru!
gracias alex ;)
bienvendida???? dije bienvendida???
jajajajjaaa
bueno, vos me entendiste
Con que magníficencia describís algo tan simple y tan hermoso como el reflejo del sol en el azul del vaso...
Me encantó!
Ahora, escucho... :)
ese tema es mágico y tu mirada también, tuky
beso
efa
Gracias por leerme. Vos lo dijiste “casi” objeto.
Besos
Chiru
na, ¿yo zen? na, sólo miro nomás.
Prometo que al menos lo intentaré como los peques.
gracias por bienvenida
Alex
te cobrará derechos de autor, sabelo jaja
Chiru
sí, dijiste bienvenida porque cuando vos llegas al bar yo llego en vos
que dulce que soy lo parió jaja
Jiim
“magnificencia” que hermosa palabra, que hermoso que veas vos también la luz del azul en el vaso
Besos y gracias por leerme.
Marina
¿mi mirada mágica? la tuya también lo es entonces sino, no podrías ver lo mágico
besosmágicos
Publicar un comentario
Gracias por leerme y el honor que sentiré al leer tu comentario. Para quien escribe, los comentarios son el alimento que me da ganas de seguir. Si no contesto no es por falta de respeto, es que a veces falta el tiempo y otras (muchas veces), los comentarios por sí solos, forman un post que amerita mi silencio atento.
Sí, todos los leo. Así que: ¡Gracias por estar ahí!
Como siempre:
Este bar se reserva el derecho de admisión.
Si se porta bien la casa invita, si se porta mal paga el Happy hour