Él sábado salí de casa con la intención de atrapar el sol de la tarde caminando.
Un peatón que recolectaba fragmentos de otros peatones...
Ese cordón suelto de esa zapatilla verde parece bailar, mientras ese cuerpo extraño camina.
Ese ramo de manos agarradas... “es tan bello agarrar una mano que se quiere y caminar” pensé.
Detenerme en un puesto de flores, oler una rosa y seguir viaje sin que nadie lo note, con el alma perfumada.
Una nena, de no más de cuatro años, está parada justo arriba de un tacho de basura el padre dice “uno, dos yyyy tres!” y la nena salta a sus brazos mientras su madre toma una foto del momento. ¿Y yo? yo, me guardo la sonrisa de la pequeña y aquel abrazo en las retinas.
Unas cuadras más allá una voz extranjera pregunta: “¿Cuánto éste frasco?” señalando un mate, y dos veredas más acá, una mujer le dice a otra: “así es la vida”.
Y yo, que camino mirando los contornos de las cosas, las sonrisas, las miradas; me detengo en una librería.
Ya estuve aquí antes. Aquella vez el vendedor me preguntó qué buscaba, le contesté que buscaba un libro para leer en el subte. Charlamos largo rato, se notaba que amaba su trabajo. Y sí, me terminó recomendando una novela que me gustó y que cumplió con la función de entretener mis siguientes viajes.
Vuelvo a entrar en ésta librería en la que no hay mesas de saldo, ni gente hojeando libros.
Busco con la mirada a aquel vendedor pero no está.
Algo me dice que es allí dónde está el libro que busco. Camino entre las mesas, leo contratapas y entonces se me acerca otro vendedor, con la misma amabilidad del ausente, me pregunta si puede ayudarme.
Le explico que quiero leer una novela pero no rosa. Una novela con la que pueda pensar además de entretenerme.
Él camina hasta una biblioteca, toma tres libros y me dice:-yo no puedo recomendar aquello que no he leído- en mi cabeza resuena: “yo no puedo escribir de aquello que no he sentido”.
Me detengo en el título y él:-es un buen título ¿viste?-, contesto con un -sí- y giro el libro para leer la contratapa.
Leo de un abogado que dejó su trabajo y que recibe una llamada anónima. Unos renglones más abajo: “la existencia de Tooru sufre una extraña transformación” y más abajo “Mientras los sueños invaden cada vez más la realidad, Tooru Okada deberá resolver conflictos que ha arrastrado a lo largo de toda su vida”
Dudo. Y justo en mi duda el vendedor dice:-Podés leer algo y leerlo literal, o podés leer eso mismo y cosas que no pensaste, se despiertan en vos. Eso, fue lo que me pasó con éste libro-
El vendedor me habla con adoración del escritor japonés, y es esa adoración la que me transmite ternura... él también parece amar los libros.
Me quedo silenciosa observando el brillo de sus ojos; ese brillo que saltan de las pupilas cuando alguien habla de algo que le gusta del mundo.
Él vendedor ante mi silencio se detiene y dice:-Claro, que si no querés éste puede mostrarte éste y éste y éste (señalando libros en una mesa) ninguno de esos los he leído, pero la gente los lleva-
-No, ¡no!, es éste el que quiero- digo señalando el libro de Murakami.
La voz del vendedor me advierte :
-es un libro grandote-
-no le temo a los libros grandotes- le respondo.
-pero todos tememos a los precios- y como en secreto me susurra: -esperame un momentito-
Regresa con el mismo libro pero más pequeño y como quien hace trampa, me aclara que el valor de esa edición es la mitad del que me había mostrado.
Vuelven mis pasos a mezclarse en el gentío pero esta vez, mi mano se hace ramillete de ternura sosteniendo la mano de Murakami.
Y llego a casa, me distraigo con mis cotidianeidades, me baño, tomo un café con leche.
Huelo recostada en la cama el libro nuevo.
Mis ojos son atrapados. Tenía razón el vendedor no es sólo la totalidad sino, los pequeños fragmentos:
Aunque lo llamemos así, no es propiamente un callejón. En realidad no existe palabra alguna para denominarlo. En el sentido estricto, no es ni siquiera un camino. Un camino es un lugar de paso, con entrada y salida, que te conduce a un lugar determinado. Pero aquel callejón no tenía vía de acceso, hecho que lo convertía, en ambos extremos, en un callejón sin salida. Y tampoco se le podía llamar así. Un callejón sin salida tiene, como mínimo, una entrada. El caso era que los vecinos lo llamaban "callejón" como podían haberlo llamado de otro modo
Respiro los renglones.
¿Es mi destino un callejón sin salida?
Quizás mi destino sea una sucesión limitada de momentos tiernos.
O quizás sea éste cuerpo que, poco a poco, se transforma en territorio de nadie.
O quizás sea estas manos, puntos ciegos, de caricias perdidas por no darse.
Quizás suceda un milagro y no sea callejón sino, un laberinto donde todos los pasillos llegan al mismo centro de luz.
O nada de eso suceda y lo que está por venir no pueda nombrarse y se llame, sin salidas, soledad o encuentro.
El sábado podías ver mis pasos tranquilos cruzar la avenida.
Yo no era yo, era un peatón más… o tal vez, era un pájaro que daba cuerda al mundo o quién sabe...





32 comentarios:
yo he caminado también esa sensación, salir con la convicción de encontrar eso que busco sin buscar, he transitado esa sensación abierta y revoloteando, también de las otras, algo parecido a esa idea de callejón. Sin salida pero que para ser tal, sin entrada. Eso a veces me hace pensar que el mundo es dentro y por eso mismo ESTÁ afuera, sólo para que podamos descubrirnos al ser compartidos, "llamar a las cosas por su nombre", hacer que existan, y luego descubrir que sólo existimos en lo que sentimos. Vi hace unos cuantos minutos una película en la que el protagonista dice algo que comprometía mi parecer (Into The Wild), dijo: "la gente cree que la felicidad está en las relaciones y se equivocan hay algo más grande" quedé expectante ya que amenazaba con hacerme cambiar de parecer (siempre creí que todo era hojalata menos los momentos compartidos, lo cual me hace muy ambiciosa, los que ambicionan cosas tangibles en realidad no lo son) y ya casi al final el protagonista termina descubriendo que tenía razón y a la vez estaba equivocado, cuando escribe sobre un libro que está leyendo: la verdadera felicidad es compartida (no estoy citando en ninguno de ambos casos literal pero era algo así) ya que hay algo más grande sí, lo que uno hace de sí mismo, de sus experiencias, llamale Dios llamale amor, llamale H, lo que vive en lo vivo (al menos así lo interpreté yo) pero que existe sólo al ser compartido.
me extendí mucho, pero aproveché este posto tuyo que me vino al pelo para compartir con vos lo mucho que me dejó pensando esta peli, como de seguro te dará cuerda este libro ;)
La existencia es un gran desafío para dejar de ser nadie para otros nadies de nadies que son nadie para nosotros. Y con la carga del pasado nos lanzamos a la incertidumbre. Encontrarás la entrada y la salida de un callejón, que a veces no está en la misma línea, sino por arriba o por debajo. En contados casos, muy infrecuentes -enfatizo-, en diagonal o dentro del mismo transeúnte, que es entrada y salida de él. En fin, la vida. Besos.
Quedaré a la espera que anuncies si tal como el vendedor te ha encandilado también hasta el final.
Fácil es ser buena lectora, hay muchas, pero que a la vez sean buenas escritoras, ya es más difícil.
Disfruto tus letras y tus puntos de vista.
Cariños.
Y dirán que existen flores con aroma de transeunte.Y no será cierto.
Y dirán que hay un peatón ensimismado que baja la mirada,aunque sólo sea para ver la zapatilla desacordonada.Y no será cierto.
Y dirán que las hojas de un libro contienen silencios,caminos,sangre,respiración,locuacidad,vértigo,parsimonía,lontananza.Y no será cierto.
Y dirán que los renglones van guiando nuestros pasos a través de una calle macilenta.Y no será cierto.
Sólo podemos dar certeza que un día caminamos y nos fijamos en un hombre o,quizás,una mujer que olía el vuelo de la mariposa o el zumbido encriptado de un rayo de sol.
Y las librerías sólo contenían pájaros y hombres.
Esas serían,muy posiblemente,las certezas más radiantes de estar vivos.
_____________
Saludos
Jamás la existencia es un callejón sin salida. Si entraste, puedes volver a salir por la misma abertura por la que accediste, y dirigirte, como un peatón más pero peatón único, a calles con cruces o de largas avenidas, para tomar nuevas e interesantes direcciones o, simplemente, disfrutar de las flores de ese parque con el que te cruzaste.
Disfruta tanto el libro como yo he disfrutado con tu lectura.
Un fuerte abrazo, Tuky.
Sentí que te acompañaba en tu caminata. Qué lindo es pasear con los ojos bien abiertos y conectada, permitiendo que las cosas te toque y te atraviesen.
Como siempre un placer leerte.
Es tan lindo leerte que cualquier cosa que diga de más arruinaría la magia que me quedó cuando descubriste que tal vez fueras un pájaro que daba cuerda al mundo o...
Me gusta su bareto, Dª Tuky, espero volver cuando no tenga ocupadas todas las sillas de su mesa.
hola tuky, te recomiendo una novela brevísima de Mario Levrero, gran pluma rioplatense. "Dejen todo en mis manos"
me gustó seguir tu derrotero de sábado.
Bs
efa
Tuky
Adoro a Murakami. Esa novela fue una excelente elección...y tu relato un paseo lleno de magia y detalles. Cuando quieras el resto de los libros de Haruki me decís que te los hago llegar de todo corazón.
Un abrazo!!
Buenísimo. Me encantan las historias de lectores, libreros, librerías y libros. Son mágicas. Tienen un encanto muy peculiar. Sobre todo para los amantes de la literatura.
De Murakami solo leí el ensayo "De que hablo cuando hablo de correr" (muy, pero muy bueno). De hecho creo que empecé a correr y a escribir más influido por esa lectura. En mi blog lo comenté. Me hablaron muy bien de sus novelas que me estoy reservando para un momento especial. Si leí mucho a Mishima, Oè, Kawabata y me encantan.
Respecto a esa búsqueda/encuentro casi azaroso pero predestinado, hay una proverbio de budismo zen que dice "debes buscar sin buscar"
Saludos. Y el bar, como siempre, lleno de magia, poesía y una ambiente sumamente cálido y acogedor.
Saludos...
Llegué por causalidad y bueno, leí todo lo que escribiste y simplemente me entretuve y me gustó.
¿Leíste Tokio blues? Del mismo autor, Haruki Murakami.
"Crónica del pájaro..." no lo leí, espero poder hacerlo pronto.
Volviendo a lo que escribiste... eso que te dijo el vendedor es muy cierto "Podés leer algo y leerlo literal, o podés leer eso mismo y cosas que no pensaste, se despiertan en vos" es MUY CIERTO.
Si hay algo que noté con Murakami es que es un gran creador de atmósferas, a tal punto que te mete en ellas... cuando salís, quedás embobado. Embobado, pero bien, claro está.
Eso es todo, hasta luego!
Qué decirte... Yo descubrí a Murakami en enero de este año y ya devoré tres obras: "Kafka en la orilla", "Crónica del pájaro...." y "Tokio Blues", en lo personal, es el descubrimiento literario del año, esa sensación inquietante y maravillosa de identificarte como lector con lo que estás leyendo. Eso me pasó con "Crónica...." y como escritor, ese pispear de cómo construye las historias, la infinidad de hilos que va tejiendo, es sencillamente admirable.
Es increíble, habiendo miles de blogs en la red, que estemos leyendo lo mismo, pero es Murakami, estoy convencido, que se empeña en juntar almas por el planeta y robarnos sonrisas o dejarnos una idea repiqueteando en el cerebro.
"Me senté con la espalda apoyada contra la pared del borde de la piscina y cerré los ojos en silencio. La sensación de felicidad que me había producido aquella visión aún permanecía en mi interior como un rincón soleado. Y yo, en aquel rincón soleado, reflexioné. Eso estaba ahí. No todo se me había escapado de las manos. No todo había ido a caer a las tinieblas. Ahí aún quedaba una cosa preciosa, cálida y bella. Eso estaba ahí. Lo sabía. O quizá yo fuera batido. Quizá me perdiera. Quizá no llegara a ninguna parte. Quizá, por más que luchara, todo se había estropeado hasta un punto que ya no admitía retorno. Quizás yo fuera el único en no darse cuenta de que estaba tratando inútilmente de reavivar unas cenizas heladas. Quizá no hubiera nadie que apostara por mí. «No me importa», dije en voz baja, pero decidida, a quienquiera que estuviese allí. «Yo, como mínimo, tengo algo que esperar, algo que buscar.»
Luego, conteniendo la respiración, agucé el oído. Intenté escuchar una voz tenue que debía de estar allí. Al otro lado del chapoteo del agua, de la música, de las risas de la gente, mi oído captó un débil y mudo eco. Una persona llamaba a otra persona. Una persona buscaba a otra persona. Una voz que no llegaba a ser voz. Con palabras que aún no eran palabras".
O esta otra:
"Arriba flota la luz, recortada, redonda. Es el cielo del atardecer. Mirándolo, pienso en el mundo a esa hora del atardecer del mes de octubre. Allí debe de haber una vida con gente. Bajo esa luz tenue, la gente camina por las calles, hace compras, prepara la comida, se dirige a su casa en tren. Y piensan que es algo tan natural que no merece siquiera ser pensado. O ni siquiera lo piensan. Como hacía yo antes. Ellos poseen esa identidad imprecisa de quienes pueden denominarse «gente». Yo era uno de ellos, sin nombre. Bajo esa luz, la gente acepta a la gente, la gente es aceptada por la gente. Allí hay, sin duda, una especie de intimidad envuelta en luz, quizá duradera, quizá transitoria. Yo ya no me incluyo entre ellos. Pues están en la superficie de la tierra y yo estoy en el fondo de un pozo profundo. Ellos tienen luz, yo estoy a punto de perderla. A veces pienso que ya no podré volver jamás a ese mundo. Tal vez nunca vuelva a sentir el sosiego de estar envuelto en luz. Tal vez nunca pueda volver a abrazar el cuerpo blando del gato. Cuando pienso estas cosas, siento un dolor sordo, como si algo me oprimiera el pecho. "
Beso grande
Tiene magia tu texto. Seguiré por aquí conociéndote. Todos los callejones encuentran salida. No lo dudes.
Crónica del pájaro que da cuerda al mundo transforma muchos de los caminos en los que nos movemos.
Cuando vuelvas a la librería, preguntale al librero encantador por "tokio blues", luego nos lo cuentas.
Volveré a visitarte. Me ha encantado
Un saludo
"o tal vez, era un pájaro que daba cuerda al mundo o quién sabe..."
o sos el mundo que contiene a todos los pájaros, porque nos hablás (de un modo muy bello) de lo que todos hemos sentido alguna vez. imaginar la salida de tu laberinto es imaginar la nuestra. eso que entrelaza tu mano ahora, no es un hilo rojo?
beso, tuky
Admiro el encanto y el talento que tenès para transmitir de manera tan fresca tus palabras y en parte tu sentir...
P.D.:Y se agradecerà cantidat si podès largar data de esa librerìa,de las que ya no quedan opCvio,donde la calidad humana parece recibirte ni bien ponès el pie adentro...
BESITOS VOLADORES ♣
Trenaluna
Efectivamente la película que me contás la vi y la saboreé de principio a fin. Fue esa película la que me llevó a leer: “Walden, la vida en los bosques” que es el ensayo de Henry David Thoreau. Bellísimo libro, donde leí fragmentos como:
“Fui a los bosques porque quería vivir deliberadamente, enfrentar sólo los hechos esenciales de la vida, y ver si podía aprender lo que ella tenía que enseñar, no sea que cuando estuviera por morir descubriera que no había vivido.”
“Los frutos no entregan su verdadera fragancia ante quien los compra ni ante quien los recoge para el mercado. Sólo hay un medio de conseguir ese aroma, pero pocos emprenden esa vía. Si se quiere conocer el sabor de las grosellas, hay que preguntárselo al resero o la perdiz. Es un vulgar error suponer que uno ha gustado unas grosellas que nunca recogió por sí mismo.”
No te extendiste mucho, me recordaste la belleza de un libro que llegó a mis manos en un momento donde leerlo fue sentir que me rescataba.
Gracias
Javier
Me dejaste pensando... caminos dentro de uno mismo...
Besos
OPin
Este libro tiene más de 900 páginas y voy recién por la 139, pero encandila en cada hoja.
Cariños y gracias por leerme.
Felipe
Me hiciste emocionar, se me llenaron los ojos.
“y dirán....” “y no será cierto.”
¿Como agradecerte tu poesía?
caminé y estaba viva.
Un abrazo fuerte.
Marisa
“Jamás la existencia es un callejón sin salida”
Gracias por permitirme disfrutar de tus comentarios.
Un abrazo
Eslabon y pedernal
Gracias por acompañarme!!
Besos
Maktub
Las palabras que dan cuenta de lo sentido, jamás arruinan.
Gracias por está ahí.
García Francés
Sea usted más que Bienvenido a este bar.
Aquí las sillas nunca están todas ocupadas, siempre se hace lugar para quién guste de visitarnos.
Saludos.
Efa
Me alegro que te haya gustado mi derrotero de sábado.
Gracias por la recomendación que ya fue anotada.
Besos y gracias por leerme.
Saltar del tren
Que bueno saber que te gusta.
Gracias de corazón por ofrecerme el resto de los libros. Todavía me faltan muchas páginas para saborear de éste.
Un abrazo
Diego
Anotada la recomendación de Murakami.
Leí que es un gran corredor y que quiere que su epitafio sea “Al menos no caminó nunca”.
De Kawabata leí algunos poemas y tengo pendiente en la biblioteca “Lo bello y lo triste” para uno de estos días.
Me encantó eso de “Debes buscar sin buscar”
Gracias por tus palabras.
Ro
Bienvenida al bar!!
De este autor, este libro es lo primero que leo.
Esa es la palabra!!! “embobada” así estoy con este libro!!
Gracias por leerme
Besos
Horacio
Definitivamente la culpa la tiene Murakami juntando almas por el planeta y repiqueteándonos el cerebro como un pájaro carpintero.
Los dos fragmentos que me dejaste son bellísimos.
Y no, no te disculpo por extenderte en el comentario como me escribiste.
Es un placer para mi cuando algo que escribo me devuelve palabras que no he leído o me cuentan historias que desconozco.
Gracias por leerme.
Beso Grande
Sabela
Bienvenida al bar y gracias por leerme!!
Ya me picó el bichito de la curiosidad por “tokio blues”
Un saludo
Marina
Me llenó de dulzura tu comentario...¿hilo rojo? ¿Cual? ¿éste o el que vos tenés entre las manos?
Besos
Gabu
Siempre ahí mirándome con tu ojo esmeralda.
Gracias por tus palabras.
La librería si mal no recuerdo es Nadir, la que está en Belgrano.
Ya sabés que soy mala recordando los nombres de las cosas, pero estoy casi segura que es esa.
besitos de alas.
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Gracias por leerme y el honor que sentiré al leer tu comentario. Para quien escribe, los comentarios son el alimento que me da ganas de seguir. Si no contesto no es por falta de respeto, es que a veces falta el tiempo y otras (muchas veces), los comentarios por sí solos, forman un post que amerita mi silencio atento.
Sí, todos los leo. Así que: ¡Gracias por estar ahí!
Como siempre:
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Si se porta bien la casa invita, si se porta mal paga el Happy hour