Tengo la sensación de que el amor se camufla, o mejor dicho utiliza varios cuerpos pero sigue siendo lo mismo. De modo que un “alguien” me dice de venir a casa a las 3 de la mañana, entonces yo (no sé si por vagancia o por un ataque de inteligencia extrema) decido negarme.
Otro “alguien” me ofrece un encuentro donde se supone que yo tengo que, así como si nada, fingir que está todo bien, que soy una tipa re abierta (de mente y de piernas) y pasar la noche con él. Entonces yo (no sé si por amor propio o por tener calibrado mi estómago correctamente) decido negarme.
Entonces escucho (un rato después, o un día, da igual) que alguien se queja porque “me dijo que me amaba y a la semana me pegó una patada en el orto”. Entonces decido, esta vez, aceptarme el pensamiento.
Se me ocurre la palabra “liviandad” o mejor dicho “ligereza”. Porque resulta que evidentemente yo soy muy antigua, pero qué querés que te diga, yo no puedo decirte “te amo” ni a la semana, ni al mes.
Y no es que yo tenga una fecha en un calendario de gomería que diga “hoy decirle te amo”, ni siquiera tengo el tabú de decirlo. Pero últimamente escucho que la gente lo dice alegando la frasecita “yo lo digo cuando lo siento”. Y a mi me viene un “ajá, ajá, yo también voy al baño cuando lo siento”.
Evidentemente debo ser yo, porque a mi no me sale decir las cosas cuando las siento sin evaluar el impacto que pueden tener en el otro.
Porque resulta que el “te amo” tiene peso, y esa liviandad del decir cuando se siente me parece más un acto de niñería que una demostración de amor... “total, ma sí, yo te amo. y no importa si no te conozco, yo te amo.”. Claro, claro.
Entonces tuve hoy un diálogo que si bien era humorístico me dejó pensando:
Ella: si a mi me dice así es obvio que me lo garcho
Yo: si a mi me dice así le pregunto ¿qué tenés que hacer el resto de tu vida?
El: cualquiera, entre garchar y verte la cara toda la vida, me quedo con el garche.
Yo: por algo ahí estás vos, y acá estoy yo.
Y sí. No hay mucho que aclarar. No todos somos iguales (gracia a dió)
Y sí, a mi las palabras no me las sirven en Mac Donald´s ni las digo con la mente del Pato Donal.
Llevo algo así como cuatro años sin decirle “te amo” a alguien. Ahora que lo pienso, ya no recuerdo que es caminar de la mano con alguien que me ame, ni preparar una cena, ni estar tirados en al cama mirando una peli. Si profundizo más creo que la última vez que estuve con un tipo fue en noviembre. Ya no busco ni amante, ni marido, ni novio.
Ahora vivo con Cláris (mi gata) quién lleva el nombre de Lispector que entre otras cosas dijo: "me resisto a ser un echo consumado"

Con Cláris y con Nistche (mi vibrador, a quién bauticé así por el filósofo que dijo “el hombre no existe”)
¿Pobre Tuky? naaa al menos es más honesto, que si lo pienso dos veces, ya es sabido que en este mundo no hay lugar para los poetas.
pd: -Cláris ¿que opinás de decir "te amo" porque está de moda?-
