No todo lo que escribo da como resultado una realización, resulta más una tentativa. Lo que también es un placer. Pues no todo quiero abarcar. A veces quiero sólo tocar. Después lo que toco a veces florece y los otros pueden tomarlo con las dos manos.
Clarice Lispector

"La lapicera del Bar"

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"Mascota Vip del Bar: Cláris"

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"Centro de mesa del Bar"

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"La llave del Bar"

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"Bijouterie del Bar"

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Se- fi- ni al rastri

Voy a cambiar mi cuarto, lo tengo decidido.
Mañana iré por un sommier de dos plazas.
Ya lo tengo decidido. Mi cuarto tendrá negro, grises, blancos y unos toques de rojo.
Voy a cambiarlo.
Sí.
Definitivamente.
Y no se habla más.
Ya está!! "Se fi ni" (como dicen los franceses)

¿Por qué?
1) porque necesito un cambio y no pienso cortarme el pelo
2) Porque ahora en lugar de inspirar un: “tengamos sexo” inspira un: “juguemos a los rastris”



He dicho.

Es tan simple entender

Hoy venía en el subte.
Bueno, no. No puedo contarlo así nomás, no sería yo si no me fuera por las ramas un poco.
Resulta que un conocido me recomendó un libro hace unos días: “100 cepilladas antes de dormir” así que, esta semana, salí al trabajo y como justo antes de la boca del subte tengo una librería entré corriendo. “Tuky, comprá el libro y corré que ya vas llegando tarde” pensé.
Así que fui derechito al vendedor.
-hola ¿“100 cepilladas antes de dormir”? (confieso que me puse colorada porque me sonó a propuesta indecorosa)
-está agotadísimo, pero esperá que te confirmo- contestó.
Fuimos hasta la computadora que, dicho sea de paso, se caracteriza por siempre tener una “A” roja para cada libro que yo busco. Efectivamente, estaba “A”gotado.
Entonces sucedió este milagro.
Algo en el centro de mi pecho me dijo: “esta persona tiene el libro que necesitás”. Y vaya a saber porque extraña razón, esta vez seguí a mi intuición, entonces le dije al hombre: -tengo ganas de leer algo en el subte ¿Qué me recomendarías?
El pobre vendedor me miró con cara de: “dios, otra estúpida más”, entonces yo aclaré rápidamente: -sí, lo sé, fue una pregunta tontísima, con todos los libros que hay acá, es idiota pedirte que me recomiendes uno-
El vendedor sonrió aliviado, casi, casi, que su cara decía: “al menos tonta, pero con cierta coherencia”. Se apiadó de mi y dijo: “aaaa veeeeer... ¿Qué autores te gustan?”
Y me mató.
Yo, que hacía 20 minutos me había despertado sufrí de una parálisis-mental-literaria y de repente, no recordaba el nombre de ningún escritor.
-disculpame, es que recién me despierto, pero perá, perame un momentito que me sacarás buena si hago asociación-
El vendedor sonrió y yo, cual loca, empecé a hablar sola:
-no me gustan las novelas rosas, ni paluch, ni agata cristi, ni política, Cortázar!! sí, sí, amo a Cortázar, pero ya tengo todo. tengo a la mitad el ultimo de Saramago, pero ya leí los otros también, ¿y poesía? no, mejor poesía no, ya tengo unos cuantos y...
Entonces sonriendo nuevamente, me interrumpió:-ok, ya te saqué el perfil. Ahora solo tengo que encontrar algo que te haga pensar... pero que no sea suficientemente largo como para que lo leas en el subte... tiene que ser algo que te llegue... algo con poesía pero no tanto... (todo lo decía mientras pasaba su dedo índice por el lomo de los libros).
Mientras su dedo saltaba de un libro a otro su voz decía: -nop. este otro no. este tampoco. muy largo. muy denso. superficial. nop. este tampoco...
Ahí recordé y le grité: CLARICE LISPECTOR!! mi gata se llama Cláris!! en honor a ella, es mi escritora favorita... pero ya tengo todo de ella. (dije con cara de: “mmm te interrumpí al cuete”)
-hay un librito negro de Lispector...
-sí, sí, “revelación de un mundo” pero ya lo tengo y me lo sé casi de memoria. También tengo “la araña” y otras novelas.
Entonces él, se transformó en un vendedor de caramelos y acercándose como para decirme un secreto me tiró: -si, peeeero... hay algo... que NO tenés!!!-
-JO DE ME- (me salió como si lo conociera de toda la vida)
-Esperame- fuimos derechito a la otra computadora. Tipeó "Lispector" y en lugar de “A” había un “4”
-¿ves?!!! acá está!!! “Descubrimientos” de Clarice Lispector. Es la continuación de “Revelación de un mundo”, son las crónicas inéditas que no pusieron en le primer libro y NO lo tenés porque se publicó en abril de este año!!! LO ENCONTRAMOS!!!
Explicar que le dije “sos un ídolo!!” “sos lo máximo” “me muero de la emoción!!” sería delatar mi cholulaje extremo.
O sea, esa escritora murió el año en que yo nací. Ni en sueños esperaba encontrar algo de ella.
Entrar por un libro sexual y tener en mis manos lo ultimo de Lispector fue.. fue como... no sé, imagináte tu artista/cantante/pintor preferido golpeando a tu puerta y diciéndote “hola vine a tomar unos mates con vos”. Algo así, era la alegría de tener a Clarice en mis manos.
Así que pagué el libro después de dejar con una tremenda sonrisa al vendedor y corrí al subte.
No recuerdo apoyar la tarjeta en el molinete, ni cuando llegó el subte, recuerdo que rompí el plástico del libro y lo primero que hice fue olerlo y pensar “clarice... mi clarice”
Así me senté (en hora pico) en el subte. Y con la misma voracidad de una termita empecé a leer.
Dos páginas y:

NO SENTIR
El hábito le ha amortiguado las caídas. Pero sintiendo menos dolor, perdió la ventaja del dolor como aviso y síntoma. Hoy en día vive incomparablemente más sereno, pero su vida corre gran peligro: puede estar a un paso de estar muriendo, a un paso de haber muerto ya, y sin el beneficio de su propio aviso previo.


Y en la hoja siguiente una partecita me decía:
“¿Dónde esconderme en esta abierta claridad? Perdí mis rincones de meditación. Pero si me pongo un vestido blanco y salgo… quedaré perdida en la luz –y de nuevo perdida– y en el lento salto hacia el otro plano perdida de nuevo -¿y cómo encontrar en esta ausencia mía la primavera?

Y una hoja más allá:
“… no hay puertas cerradas ni ventanas sin luz. ¿Qué esperan? Esperan.”

Y dar vuelta la hoja y leer:
“Tengo fuerza, lo sé. Y mi fuerza está en la suavidad de mis dedos frágiles”

Y mirar la otra hoja y sentir:
“Lo que se cría no se mata. Es sólo esperar y dar de comer, y darle amor a través del calor de las manos”

Y entonces... en el subte que desapareció mientras yo leía, en este mundo que se evaporó mientras yo sentía. Simplemente, lloré.
Sí. Lloré. Y no sé porque o si lo sé, no sé como explicarlo. Me importó nada si alguien me miraba, yo solo lloré de emoción.
Fue sentir que sus palabras resonaban en mi, que necesitaba esas justas, exactas, y breves palabra (en ese exacto, preciso, momento)

Sí, mi día fue distinto por esa sucesión de momentos que me llevaron a tener en mis manos ese libro.

¿Y por qué cuento esto? Ah! sí, ya recordé. Mi pos anterior.
Tiré el tema de la crítica, básicamente el no entendimiento de lo escrito o mejor dicho, el entender lo que se quiere.
Y entre los comentarios, que obviamente agradezco todos, Chirusa dijo: “es tan simple no leer las entrelíneas
Fue por esa frase que recordé lo que, justamente, leí hoy de Lispector que dice así:

NO ENTENDER
No entiendo. Esto es tan vasto que supera cualquier entender. Entender es siempre limitado. Pero no entender puede no tener fronteras. Siento que soy mucho más completa cuando no entiendo. No entender, del mondo en que lo digo, es un don. No entender, pero no como un simple de espíritu. Lo bueno es ser inteligente y no entender. Es una bendición extraña, como tener locura sin ser demente. Es un manso desinterés, es una dulzura de estupidez. Sólo que de vez en cuando viene la inquietud: quiero entender un poco. No demasiado: pero por lo menos entender que no entiendo.


Entonces, desde este lado elijo “sí” leer las entrelíneas.
Entonces, desde este lado digo: que suerte que existe gente que escribe.
Como le dije a Gabu: “amo el efecto dominó”
Y leo el otro comentario, el de Gustavo, quien dijo algo que cualquiera puede “no entender” (si así lo quiere): "Nadie puede cortar una flor, sin perturbar a una estrella." y "eligió" compartirnos este video:



Lo gracioso, fue llegar a casa, decidida a contarles como llegué al libro, y leer que todos los comentarios se relacionaban con algo que hoy también leí y que sentí tan mio que quería regalárselos:

DELICADEZA
No todo lo que escribo da como resultado una realización, resulta más una tentativa. Lo que también es un placer. Pues no todo quiero abarcar. A veces quiero sólo tocar. Después lo que toco a veces florece y los otros pueden tomarlo con las dos manos.

Es tan simple criticar

Solo hacés un clic (por ejemplo en este blog), leés, no sentís.
No te cuestionás por qué escribe quién escribe, no te preguntás nada, ni quién escribe. Solo leés.
Después le decís a tu cerebro que procese las letras, que una tras otra se sucedieron ante tus ojos, (indispensable no aplicar empatía en este punto).
Tu cerebro, perfecto (perfecto, exactamente igual al resto de los cerebros de los bípedos pensantes llamados humanos) procesa y procesa.
Tu cerebro recordará tus vivencias previas por ejemplo: las veces que te hicieron doler, las veces que te lastimaron, incluso, hasta puede mezclar todo recordando cosas de hoy: como que fue un pésimo día, o que se te quemó el café, o que alguien te puteó o, que te enojaste por cualquier cosa mínima.
Tu cerebro mientras intenta procesar lo leído, procesará al mismo tiempo todo lo que es tu presente, y al mismo tiempo tomará lo que el convenga de tu pasado. Así, no solo existirá (en tu cerebro) mi texto, sino tu humor, tus frustraciones, más aquello que sea "en verdad" tu esencia.
Todo se mezclará dentro tuyo.¿Para qué? para llegar a una “conclusión”, a un “veredicto”.
Porque cuando uno "hace" tiene que haber un otro que "supere".
Y ciertamente no importa si es real o no, ciertamente no importa el tiempo que llevó escribir las líneas que leíste, ni siquiera importa el cómo, el cuándo o el dónde. Porque tu cerebro, maravilloso cerebro, busca un veredicto.
Entonces yo, que de este lado “siento”, aún y pese a todo “siento”, recibiré ese veredicto transformado en un comentario, o en un mail, o por algún medio me enteraré de lo que tu cerebro quiso entender de aquello que yo tipié.
Sí, seré una pendeja forra, si tu cerebro lo quiere.
Sí, seré una bella persona, si tu sensibilidad te lo permite.
Sí, seré tantas, tantas personas como ojos me lean.
Es tan simple criticar, solo se necesita un cerebro y algo que leer. Porque ya es sabido: “el lector siempre, siempre es más inteligente que el que escribe”.
Ahora, ¿cuánto coraje hay que tener para soportar una crítica? ¿Cuánta madurez hay que tener para escribir desde el alma lo que uno siente sin miedo a lo que los demás opinen? ¿Cuántos serían, realmente, capaces de escribir sus peores partes en lugar de escribir sólo las que agraden a todos?
Es tan simple criticar. Es tan fácil escribir para que los demás rían. Es tan fácil esconderse, no mostrarse, ser perfectos.
Lo lindo, lo verdaderamente lindo, es sentarse de este lado y “escribir”.
Porque escribir es “hacer”. ¿Qué “hace” el que critica?
Escribiré de mis peores partes, escribiré de mis mejores partes, escribiré de lo que soy y de lo que no soy, también.
Escribiré de lo que te repulsión y de lo que te de ánimos.
Escribiré de lo que me guste y de lo que no, también.
Criticáme, insultáme, juzgame, sentenciame.
Seguiré escribiendo. No por vos, por mi.

Cuando los astros no se alinean

Él tiene cosas bonitas. Muchas.
Yo tengo cosas bonitas. Muchas.
Él tiene unos cuantos defectos.
Yo tengo unos cuantos defectos.

Él, sonríe y detiene el mundo
Yo sonrío y no pasa nada.
Él juega con mi gata y yo me pierdo en sus manos.
Yo, juego con mi gata y él no se da cuenta.

Él mata sus ansías de amor con sexo los domingos
Yo escribo de él este domingo.
Él se miente como yo.
Él es el equilibrio de la belleza sin saberlo.
Yo belleza equilibrada en el silencio.

Y hablar y hablar
Y reír y reír
Y tener esto que llamamos “conexión”
Y tener esta confianza de contarnos todo
Y tener esta cercanía, este entendimiento
Y sentir él por su lado, y yo por el mío.

Él se lamenta por no poder verme como mujer, como su mujer
yo, yo también.

4:50 de la mañana.

Sí. Yo despierta deambulo por la casa, y Cláris, que aún si está dormida, se levanta para perseguirme como una sombra con patas.
Voy a la cocina por un vaso de coca, agarro un libro y lo llevo de la mesa de luz al escritorio, ahí queda.
Camino por el living y miro todo como si la casa fuera de otra persona.
Miro la noche por la ventana. “todos duermen” pienso. ¿Será que nací para velar el sueño de los extraños? pienso sin respuestas.
Y fumo. Sí, siempre fumo.
La lámpara roja al lado de un televisor que vaya uno a saber cuánto hace que no prendo.
El palo de agua necesita agua. “La noche puede ser redundante también” pienso.
La canilla se abre, el vaso se llena, Cláris se sienta en la puerta de la cocina y me mira.
La planta se traga el agua.
Camino al escritorio.
Estas medias, de dos por diez pesos en Constitución, patinan.
Miro la pantalla en blanco preguntándome: ¿qué podría escribir en momentos como estos en los que la noche silenciosa es un atentado, un grito callado que pide a mis dedos tipear algo?
Escribir. ¿Para qué? quizás para dar cuenta de que existo, aún, en el mundo.
Miente la noche.
Miente esta esperanza de decirme: “este será el último sábado sintiendo esto, sin este: sin sentir...”
Miente el optimismo de que todo está bien, y también miente este enojo que no es enojo sino hastío, tedio, cansancio.
Todo el día escuchando música. Me entretuve todo el día bajando discos. Un link me dio curiosidad y bajé un disco y busqué su letra. Y no paré ahí, porque después vino otro disco, y otro buscar, otro bajar, y otra vez que cada canción tenga su autor, su carpeta, su tapa de disco, su género.
Salí de casa sólo para buscar comida para Cláris (la única conexión con un mundo real, últimamente)
Y me di cuenta del frío cuando la lluvia me mojó la cara. Tres hombres tuvieron el mismo efecto en la última semana, no lloré por ninguno, no sentí por ninguno. ¿Es mentira eso? No. Aprendí a no sentir.
Alguien se preocupó por mi esta semana, él tiene miedo que pierda mi capacidad de sentir, mi esperanza en el amor. Le preocupa que todo me de igual.
Y yo me partí en dos. Ya no creo, ya no espero nada. Una cosa es decirlo y otra muy distinta es sentir un...¿Cómo explicarlo?... un “ya está, ya no hay más”
"se me ocurrió que tal vez aquel universo de cartón piedra que yo daba por bueno no fuese más que un decorado"
No. No es estar triste. No, no es estar mal. Es sentir que la vida te vive, que nada es cierto.
Es sentir que miente cualquier hombre que se acerca. Y aún así, hacer, estar, sabiendo que miente, que me miento.
Es sentir que no hay nada puro.
Y sí, los amigos están, y la familia está, y las cosas que te hacen reír de vez en cuando están. Pero llegás a casa y en el silencio de uno sentir que... nada hay.
Es sentir que te esperanzás, que escribís cosas bonitas, que sonreís, que seguís.
Y es justamente, ese seguir constante, constante, constante, lo que cansa.
Sentir que los cuerpos salen de mi y de mi, nadie se llevó nada. Nadie conoció verdaderamente nada, aún, viéndome desnuda.
Y la noche sigue.
Un extraño estuvo en mi cama hace dos días. Después de tener su orgasmo, me hizo una pregunta sobre el amor que contesté honesta, tranquila, sin preocuparme por lo que pudiera pensar.
Contesté con total franqueza. Con esa franqueza con la que uno contesta cuando no espera nada del otro.
Él, era un cuerpo perfecto, bello, un extraño que no sabía más que mi seudónimo y mi signo del horóscopo.
Al escuchar mi respuesta, que me salió casi susurrando en la penumbra del cuarto, dijo con voz triste: “te rendiste”
Dos lágrimas cayeron de mis ojos, él, jamás se enteró. “Creo que te pediré que te vayas” respondí.
Y el extraño se fue 45 minutos después de entrar en mi casa, y nada cambió.
Sentir que nada equilibra.
Como si te depilaras tres veces, para tres hombres distintos, para tres citas y tres veces no llegases a un orgasmo y a ninguno le importó y ninguno, se enteró y, ni siquiera me gasté en fingir.
Ninguno supo quién soy. Ni cuánto brillo.
Sentir que ya ni siquiera importa que se enteren.
Ya no creer.
Sentir que todo, todo, respecto al amor...me da igual.
Ya no creer y ni siquiera poder sentirme triste, por eso.



Miente,
la cicatriz sobre mi frente
y la niñez donde fui fuerte alguna vez.
Miente,
cada intención de contenerte,
una emoción que se arrepiente de nacer.

Vuelvo a girar
en remolinos de palabras sin nombrar,
fotos perdidas que no volveré a encontrar,
tanta mentira que resiste en soledad
y niega la verdad.

Puente
será tu cuerpo tendido entre
mi tiempo perdido
y tus manos...

Mienten,
la religión y los creyentes,
la libertad, la fe, la suerte,
la salvación, tu amor,
la muerte.

Miente,
cada intención de contenerte,
una emoción que se arrepiente de nacer.


Y esta pena.
Y tus manos.
Y la vida.

Miente.

No me sirve

La esperanza tan dulce
tan pulida tan triste
la promesa tan leve no me sirve

no me sirve tan mansa
la esperanza

la rabia tan sumisa
tan débil tan humilde
el furor tan prudente
no me sirve

no me sirve tan sabia
tanta rabia

el grito tan exacto
si el tiempo lo permite
alarido tan pulcro
no me sirve

no me sirve tan bueno
tanto trueno

el coraje tan dócil
la bravura tan chirle
la intrepidez tan lenta
no me sirve

no me sirve tan fría
la osadía


El resto de este poema, hoy, no me sirve.

¿Qué bloggero te tira esta?

Hace un tiempito que noté algo.
No me refiero a “notar” algo como una gran verdad sino como diciendo “caramba, ¿será así?”
Sí, ya saben, me gusta poner todo en duda.
Cuestión que no recuerdo como llegué a la idea de que no importa lo que uno haga es el otro el que elije, siempre.
Primero me refuté a mi misma (obviamente) y dije “no es así porque si vas a la verdulería y decís: -deme un kilo de papas- recibirás efectivamente un kilo de papas. No hay elección.
Al ratito dije “error, porque puede suceder que el otro “elija” dar las papas o no darlas. o puede darte las papas y una podrida”.
Entonces afirmé, así como sentencia, “es el otro el que elije siempre” claro, que yo elegiré posteriormente en consecuencia. Si el verdulero me da una papa podrida yo elegiré entonces tirársela por la cabeza o directamente no ir más a comprarle; pero la elección primaria para recibir o no algo, está en el otro.
Eso que parece una tremenda tontería, me alivió.
Porque entonces se abrieron otros pensamientos a raíz de ese. Por ejemplo: “no soy yo. no importa lo que yo haga, ni que diga, ni que sienta, el otro elegirá ver en mi lo que quiera”
¿A que venía esto?

Ah! sí. Tengo ganas de escribir con un desafío. Entonces se me ocurrió: el lector que tenga ganas, que tire algo del estilo “tuky, quiero que me escribas de tal cosa” y yo me mando, así de caradura nomás. Prometo mandarme mis opiniones y responderé preguntas, de gauchita que soy, nomás.

Hoy, soy el top de la vagancia!!! ¿Qué bloggero dice a sus lectores: “díganme de qué quieren que les escriba o, qué quieren que les cuente de mi? y yo les tipeo”

Elijan. Total, es el otro el que elije.

Señálame

No doblo la punta de las hojas de los libros que leo (me parece torturarlos)
No uso señaladores importantes (y si al comprar un libro me regalan uno promocionando libros que me suenan a insulto directamente los rompo)
Eso sí, en determinados libros cometo la atrocidad de subrayar las partes que me gustan (y sí, las leo y las releo y, abro el libro para que lo subrayado cumpla con su función: recordarme que ahí hay, algo excelente)
De señalador puedo usar: papeles de caramelos, boletos de subte, un pedacito de paquete de cigarrillos, alguna foto, y alguna que otra vez, un lápiz.
Lo que nunca, jamás, pude usar fue un señalador de metal.
Sé que destruyen las hojas, que las marcan y todo eso. Pero no los uso porque son fríos.
¿cómo un libro de poesía, por ejemplo, va a soportar un señalización tan helada?
Ahora que lo pienso cada estilo de libro debería traer un señalador personalizado.
Un libro de autoayuda, por ejemplo, un señalador con forma de bala
Uno de historia con un señalador que publicite éxtasis o drogas similares.
Sin contar que algunos autores podrían aprovechar y escribir en el señalador las disculpas pertinentes. Por ejemplo: “disculpe, sé que este libro es una bazofia pero necesitaba el dinero”
Y ya que estoy en plan de confesiones, si alguien viene leyendo un libro en el subte siempre chusmeo el señalador que usa.
Uno de estos, si no fuese de metal, sería perfecto para mi.

Sería bueno

Que bueno sería entender, no digo entenderlo todo, todo, todo.
Sino, de vez en cuando entender, algo.
Como ahora, por ejemplo, sería genial entenderte...
un
poquito





¿está todo muy bien o todo como el orto?

Ponele petróleo al agua que todavía no se entiende

Hoy es un día de escribir. Así que no esperen un solo tema, ni algo corto. Solo lo aviso para no hacerles perder el tiempo. Pero que respetuosa que soy lo parió.
Y ahí vamos…

Me gusta cazar puntos recurrentes. Supongo que todo el mundo hará lo mismo sin llamarlo “cazar puntos recurrentes”.
Me explico. Supongamos que alguien te habla de una película y dos o tres días después, otro alguien, te nombra la misma película. Coincidencia, casualidad, guerever. Lo cierto es que a veces, esos puntos recurrentes se dan en mi persona.

Esta semana que pasó una persona que conozco y que llamaremos “E”, tuvo la maravillosa idea de pasarle el pos de “recházame toda que me gusta” a una amiga suya (que obviamente no me conoce)
“E”, primeramente me pasó por msn los dichos de la chica: dijo que no le gustaba lo escrito.
Obviamente no es la primera vez que me llega algo así. Confieso que no me gustó que “E” diera un escrito mío sin permiso, pero bueno, gajes del oficio.
A “E” le gusta darme con caños, sobre todo porque cree en la crítica “constructiva” y sabía que ésta, no era de ese estilo. No tuvo mejor idea, entonces, que pedirle a esta persona que amplíe su opinión:
“los escritos de ese tipo de minas que no están en paz consigo mismas, tienen baja autoestima (maitena no, ponele, o si, yo q se), hablan pestes de los hombres (o se tienen autocompasión por la mala suerte que tienen), no se, en gral ese tipo de tono cocorito, de superioridad que viene de el estar para el culo con vos misma”

Obviamente no contesté nada a la persona, pero “E” quería saber qué opinaba y a mi me salió un: -Groso!! que me comparen con Maitena que se abrió camino en un mundo de hombres, no es moco de pavo- (?) (nunca supe qué significa exactamente “moco de pavo”, voy a tener que googlear eso. Y ahora que lo pienso, le desconfío a cualquier persona que escriba “q” en lugar de “que”)

Más allá de la crítica, que de crítica no tiene nada porque concretamente, no dice nada del texto sino de una extraña (en este caso yo) debo confesar me sorprendió la visión.
Digo, lo que ella llamó “tono cocorito” es lo que yo llamo “ironía”.
Esa generalización de verme como una mina que no está en paz consigo misma, me encantó.
Me encantó porque pensé que el día que lo esté, posiblemente esté cremada o cuatro metros bajo tierra. Digo, “estar en paz consigo mismo” me suena a “conformismo”, a “quietud” a “¿para qué si así estamos bárbaro?”. Prefiero pensar que la paz nunca se alcanza ciento por ciento. Algo así como “no importa llegar, lo verdaderamente importante es recorrer el camino”

Pero bueno, ella no me conoce, leyó un texto irónico, sacado de contexto.
Pero, y aquí viene el puntito interesante, me crucé con otra persona y en otro contexto. Esta persona también hizo una descripción de mi. No en el mismo tono pero me sorprendió porque, pese a que lo que decía era lindo, a mi me sonó a “paaabre no tenés idea de quién soy”

Y la semana siguió como si todo el mundo se hubiera puesto de acuerdo en “desvirtuemos a Tuky”

La cuestión es que, como decía al principio: “Me gusta cazar puntos recurrentes” y pensar.

“Oh!! siii amo pensar y soy rara y pienso mucho y oooohhh!!! siiii es orgásmico pensar!! y no paro de pensar ni cuando duermo, y soy re re pensante, y soy lo más en inteligencia, soy superior en pensamiento a cualquiera, soy lo más en grositud!!” (eso fue irónico, lo aclaro por si este texto termina en el buzón de alguien que no me conoce ja!)

Así que haciendo uso de mi única neuronita dije “¿Qué distinta me ve la gente? Qué facilidad para describirme sin conocerme. Descripciones tan ajenas a lo que soy en realidad”
¿Qué se puede hacer?
En realidad, no se puede hacer nada, la gente te verá como tenga ganas de verte. Y uno es responsable de esa visión solo, hasta cierto punto.

Sin embargo se me ocurrió, ya que estoy tipeando, hacer aclaraciones.

-A veces escribo de cosas que dan la sensación de estar enojada con el mundo. Lo cierto, es que puteo, pero no tanto y sí, el mundo me enoja, pero solo de vez en cuando. O sea, no ando por la vida con un bate rompiendo dientes, ni pateando tachos.
Me enoja la televisión. Por algo no tengo.
Me enoja la hipocresía de todo tipo. Desde la monedita de 10 centavos que se le da a un nene de la calle (como si sirviera de algo) hasta la hipocresía de los tacheros puteando a los colectiveros por “creerse los dueños de la calle”.
Me enoja la gente que te empuja y no pide disculpas.
Me enoja la falta de memoria.
Me enoja la gente que finge. La gente que te dice que esta todo bien, que todo esta perfecto, y después desaparece o te tira un martes 13 que ganaría el primer premio en vómitos.

-No tengo la autoestima baja. Dicho sea de paso, y con perdón de los psicólogos, ni siquiera creo en “la autoestima”. Me parece que lisa y llanamente, no existe una persona con una autoestima 100% ok.
Por ejemplo: siempre jodo con mis tetas, con mis tetas “chicas”. ¿eso es tener baja autoestima? Para mi eso es ser realista, evidentemente no tengo 110.
Pero el “detallecito” es que amo mis tetas. Realmente amo la forma de mis tetas, ¿eso es tener la autoestima bien?
Si opto por creer que la autoestima existe, entonces creo que autoestima es tener amor por uno mismo.
Si mis escritos dan la sensación de que tengo la autoestima baja no me preocupa, yo sé mejor que nadie que si me levanté de las cosas que me he levantado fue justamente, por el amor que me tengo.
Caso contrario te recontra aseguro que no estaría escribiendo en este momento.

-Y sí, también es cierto que a veces la vida me parece una puta mierda y te mando un escrito de esos que te dan ganas de no leerme más. ¿pero qué loco no? digo, hay gente que me sigue desde el 2003 ¿será que notaron que soy humana y que tengo días de mierda como cualquier persona?

-Y sí, también es cierto que hay días que la vida es hermosa. Que veo todo simple. Y aunque no parezca son la mayor parte de los días de mi vida. Y me río de cosas tontas. Y amo reírme de mi, y reírme de mi torpeza, y reírme de las tonterías que pienso, y reírme de mi locura porque no jode a nadie. Y tentarme con cosas que no tientan a nadie. Y saber que tengo muchísima suerte. Y reconocer que tengo amigos de los buenos, y saber que le doy peso a las palabras. Que digo “te amo” cuando realmente lo siento. Y “te quiero” cuando lo siento. Y sonrío viendo el papelito en mi oficina que dice “¿Qué carajo importa hacelo de todas formas?”.

-“sos rara”. ajá. ok. ok. soy rara. buenísimo genial. soy rara. Pregunta ¿quién no lo es? Cada vez que alguien me dice que soy rara yo pregunto “¿por qué?”. Nadie, absolutamente nadie, nadie, nadie, supo responderme. Pero eso sí: yo, soy la rara.

-Creo también que soy común, que soy como cualquiera. Solo, que escribo. Así como alguien toca la guitarra, o arma avioncitos de piezas pequeñitas, yo escribo.
Y a veces salen cosas geniales, y a veces salen tonterías, y a veces “encripto”.
Sí, esa es una parte de la escritura que me gusta.
En las cosas que escribo siempre hay un rengloncito mío, o un espacio, o un poner una palabra en el otro renglón, a veces una metáfora.
Quien lea lo pasará por alto, pero solo yo sabré porque dije eso, porque hice eso, porque escribí algo en el medio de un todo. Todo lo demás es de quien lee pero, esa “encriptación” es mía, solo mía.

-No odio a los hombres. Ni siquiera estoy resentida con los hombres. Una vez me dijeron “si te compraste un vibrador es porque estas resentida”, yo creo que me compré un vibrador porque me gustan los penes. ¿ves? todo es según como se mira.
¿Sabés que me gusta de un hombre? que sea HOMBRE. Mirá que raro!!! ¿no?
¿Cómo no reírme de uno que dice que le desarmonizo los chakras?
Ok. Ok. lo reconozco. Puede que me cruce con hombres extraños o que viva situaciones extrañas con ellos, pero eso no quiere decir que los deteste.
Me gusta el hombre que me sorprende, el hombre que tiene sentido del humor, que es inteligente, me gusta el hombre que hace honor a la hombría.
Me gusta el hombre que me domina. Y no me refiero a un hombre que por decir “a” me pegue un sartenazo en el marote. Me refiero a ese hombre que me hace sentir SU hembra, en el mejor sentido de la palabra.
Me gusta hablar con un hombre, ver sus gestos, sentir esa mezcla de sutileza y fuerza.
Quizás tenga que ver con esta idea que tengo de que un hombre y una mujer son opuestos que se equilibran.
Entonces, si soy tierna y él es tierno y fuerte, para mi es el paraíso. Pero si soy tierna y él se lima las uñas y pasa cuarenta minutos en el baño poniéndose pepinos en los ojos para cuidar sus arrugas inexistentes… medio que mi libido se va al tacho.
Cuando hablo (supuestamente mal) de los hombres es porque me enoja la falta de huevos. Si pasaste una noche con alguien y no te gustó ¿para que inventas excusas baratas en lugar de decir la verdad?. Y si pasaste una noche con alguien y te gustó ¿para que te hacés el histérico? ¿sabías que para ambos casos la vida es muy corta como para mal gastarla?
Si alguien se toma la molestia de leer las cosas que escribo sobre ellos notará, justamente, estas dos cosas, por un lado mi admiración y por el otro ese deseo (aún no encontrado) de dar con EL hombre capaz de ponerme los puntos.
¿Qué es ponerme los puntos?. Tengo una manera de hablar pausada, y segura. No sé de dónde catzo la saqué, pero puedo decir cosas con una seguridad tal que nadie dice ni mu.
No es que sea terminante para hablar, sino que me sale decir las cosas segura. Si quien tengo enfrente tiene conflictos con sus pensamientos, o no tiene coraje para contradecirme, me doy cuenta. Y zas!! me aburro, me fastidio. “me gusta oír cosas que dan cuenta de la medida de mi ignorancia” es tan simple como eso.
Me gusta la gente que tiene personalidad.
Creo que si algo no me gusta lo digo, si algo sí me gusta también lo digo, lo mínimo que espero es que el otro sea igualmente claro.
Desgraciadamente pareciera que el “deseo de agradar” tan impuesto en estos tiempos, impide a algunas personas expresar un pensamiento libremente.
A veces me da la sensación que la gente no dice lo que piensa solo por no quedar afuera, por no ser marginado del grupo o de la charla.
Come on!! seducime, decime algo que demuestre que tenes personalidad para tirar al techo. Demostráte que sos humano no un ken tratándome como una barby descerebrada
¿se entiende la idea?

-Y podría seguir describiendo qué soy qué no soy, y aclarando lo que no necesita aclaración. Porque al fin de cuentas cuando me conocés, cuando realmente me conoces, no son necesarias las explicaciones.

Soy lo que ves y lo que está detrás de lo que creés ver, también.

Soy Tuky.

No importa

No importa si fui con el pie derecho o con el torcido,
si me até los cordones para no volar alto sin motivos,
o si fui descalza vulnerable esperando vientos calmos,
no importa si hablé mucho, poco o nada.

no importa si conté
si me silencié dos o tres veces
por miedo

ni siquiera importa si dije lo correcto en el momento menos oportuno
o lo inoportuno en el momento justo

no importa si me mostré
poco
casi
mucho
nada
no importa

no importa ese manojito de ternuras que uno hace esperando que el otro se de cuenta,
ni siquiera importa explicar o no explicar

No, no importa que uno diga: -no espero nada- (aunque se mire el teléfono con más frecuencia de la habitual)

no importa, como decía, lo que hice o lo que no.
es como cuando soplás una hoja contra el viendo esperando que vuelva y... nop.

-y gue- me digo
-¿qué le vas a hacer? ya sabés como son estas cosas-

si es mucho porque es mucho
si es poco porque es poco.
si es rápido porque sos fácil
si es lento porque sos jodida

y mientras me como un panqueque con dulce de leche recuerdo subirme al taxi y pensar: “que bella sonrisa que tenés desde la puerta de tu casa, ahí parado, brillando, esperando que mi auto arranque”

y después de un mordisco de panqueque le digo a Cláris: “que loco, ¿no? un par de horas después, todo, incluso yo, es sólo un recuerdo”

una pena.
¿una pena?

pd: creo que no tiene nada que ver con lo escrito pero me gustó esto...

Solo quería decirlo

sin explicaciones
sin cuestionamientos
sin esperar nada
sin pensar nada
vivir la alegría de la osadía cuando sentís que hiciste algo que valía la pena

ternura... de la mucha

estoy feliz

De vez en cuando, como ahora, que estaba durmiendo y me desperté soñando una sonrisa viene bien hacer una excepción y contar algo personal... salté a prender la computadora solo para decir dos palabras "estoy feliz"
¿Qué pasará mañana?
no sé. ¿importa?
5:42
estoy feliz

Recházame toda que me gusta

Está bueno que te rechacen.
Sí, señores, está re bueno que te rechacen.
Me refiero a cuando uno dice cosas “poéticas” del estilo: -te quiero para algo más que sexo- y el otro pone esa miradita que se traduce en un “joder!! y ahora ¿qué me invento para sacarme este clavo?”. Me refiero a esas situaciones donde uno en un ataque de idotes extrema cree, erróneamente, que el otro es lo mejor que le puede pasar en la vida y propone cosas tales como -quiero pasar el resto de mi vida con vos- mientras el otro obviamente, está pensando que se olvidó comprar destapador líquido para el baño y la ferretería ya cerró.
Es que de verdad, yo estoy a favor de que te rechacen.
Yo, yo no soy maestra en nada, con total humildad digo que no soy buena en nada como para dar cátedra de nada pero, y en esto estoy casi casi convencida, soy un ejemplo pal rechazo.
Y no, no es que lo diga en tono víctima o símil, es que de verdad, de verdad tengo un imán para el rechazo de la san puta.
Es que de unos cuatro años a esta parte no paro de llevar este cartel en la frente que dice “recházame toda que me gusta”. Porque yo, mis queridos, no ando por la vida coleccionando amores. No ando coleccionando listas de amores, ni listas de desengaños (no aspiro a tanto), yo más bien, colecciono rechazos.
Y no cualquiera, mi queridos, no cualquiera puede ostentar tremendo título y decir con la manito en el pecho “yo, yo soy grosa para ser rechazada”
Es que no se trata de que un fulano me diga “Tuky, yo quiero ser tu amigo” no, no, no, de esos ya tengo unos cuanto a favor. Lo mío aspira a rechazos glamorosos, a rechazos como Dios manda, lo mío es la búsqueda del rechazo eficiente, el rechazo que se me da como una ofrenda de originalidad, como lo top del intelecto en pos del arte de rechazar.
Supongamos, que un tipo me rechace por suicida después de ver mis muñecas cortadas, después de que cinco lo hicieron antes que él, no tiene gracia. Ese rechazo no cuenta. No llega a ser un “RECHAZO”.
Supongamos, que un tipo me rechace porque tomó dos cafés conmigo y no nos besamos. Nop, no cuenta como “EL RECHAZO”
Tengo en mi haber unos cuantos rechazos y los tengo totalmente ordenaditos (como es de esperarse de una buena coleccionista), a saber:
-El rechazo cibernético: se caracteriza por un intervalo de chateos (preferentemente sin webcam). Este rechazo consiste en agregarme al msn hablar conmigo unos tres o cuatro días ininterrumpidos y después tirarme algo del estilo “te dejo porque voy a hablar con mi ex” (ex que dicho sea de paso no había sido mencionada hasta ese momento). El rechazo cibernético puede tener variantes a saber: el sujeto en cuestión desaparece como si harry potter hubiera hecho un maleficio de amor (y le hubiera salido para el orto). De modo que el sujeto desaparece, no ta, no más conectado. Pero claro, este rechazo es fácil de lograr. Una solo tiene que tipear lo que piensa y santo remedio, el rechazo concretado.
-El rechazo cortés: se caracteriza por ser el rechazo que trae como beneficio un café gratis. Esto equivale a conocer a alguien, hablar cuatro horas en el bar, acostarse (en cama separadas) con la sensación de que todo está bien y zas!!! al día siguiente el fulano saluda fríamente, dice que la pasó genial con una, se deshace en halagos sobre nuestra persona y listo. Después de esa charla tan “cortés” cero cita, cero charla, cero de todo.
-El rechazo cagón: este rechazo se caracteriza por el empleo de frases tales como: -sos re copada, sos re inteligente, sos re linda, pero no quiero estar con nadie en este momento- Yo lo llamo el “rechazo cagón” porque hay que tener poco huevo como para no decir “flaca, todo bien, pero con tu forma de pensar ni a la esquina llegamos”. Esta clase de rechazo me saca. Me parece una falta de respeto. Porque vamos, si yo estoy en una crisis y no tengo ganas de estar con nadie, pues no chateo, no piropeo, no tomo un café y no tengo sexo con nadie. Un rechazo cagón es como un insulto a mi inteligencia y ahí, ahí no hay elogio que me des capas de hacerme pensar que no sos un pelotudo importarte.
-El rechazo original: ayyy!! este es mi rechazo favorito, este es el rechazo extremo, lo sublime!!! un rechazo como corresponde. Fíjate: hablás con alguien, lo conocés (café, heladito en su casa) más charlas, todo pipí cucú y te tira: “es que tengo los chakras desarmonizados en este momento y mi maestra espiritual está lejos y no puedo preguntarle qué me pasa, así que mejor deberíamos, por respeto, no vernos más”
¿Qué tul? eso señores ESO, es un RECHAZO. No esa gilipollés de “mejor seamos amigos” o “me puse de novio así que no tendremos más sexo 4 veces por semana como venimos teniendo”. Eso del chakra me pasó (bueno lo de sexo 4 veces por semana y “me puse de novio” también, pero no viene al caso) doy fe, como decía, que ser rechazada por una “desarmonización de chakras” fue lo mejor!!!
Porque resulta que a mi si me vas a rechazar me gusta el esmero, esa prolijidad de dar fundamentos que yo no me espero. Porque vamos!! ¿Qué gracia tendría que alguien me dijera “tuky, tenés las tetas muy chicas y por eso no quiero tener nada con vos”, eso, eso sería una obviedad.
Según frente a qué rechazo me encuentro me vienen distintas reacciones, por ejemplo:
“Tuky, sos muy pensante”: ese rechazo es como un insulto para mi, porque me dan ganas de preguntar “¿vos me estás diciendo que siendo hombre, o sea, un mamífero bípedo con un cerebro desarrollado y el pulgar oponible, preferirías estar con una ameba?”
“Tuky, sos hermosa, tenés una espiritualidad re bonita, sos re bella persona, pero no quiero estar con vos” ese rechazo hace pensar “ajá, ajá, ¿Qué clase de enfermo preferiría estar con una deforme, una fría del orto y una mierda de persona? evidentemente, vos”
“Tuky, sos demasiado para mi” y yo pienso “ooooooooooookey, ¿me contarías cómo puedo ser “menos” para alguien?”
“Tuky, quiero ser tu amigo” y yo pienso “pero ¿pa qué hombre?!! si a mis amigos los cuento con los cinco dedos de una mano y a vos te quiero para meterte mano”
Así podría seguir contando todos los rechazos en mi colección pero sólo llegarán a coincidir conmigo en que nada es mejor que ser rechazado con glamour, con inteligencia, con astucia, con originalidad.
Ayy que lindo ser rechazada por una mente que se esmeró en la acción de rechazar. Porque resulta que los rechazos facilistas son aburridos.
Que te digan “me gusta otra persona” no es lo mismo que te digan “estoy con vos de maravillas pero el año que viene me voy a estados unidos y estoy recontra enamorado de ella, que trabaja conmigo y no tiene ni puta idea de que estoy perdido por ella”
No señores, no es lo mismo un “rechazo” que un “SEÑOR RECHAZO”.
Por eso, a mis lectores hombres les pido con toda sinceridad que hagan uso de su cerebrito para dar rechazos como Dios manda. Esmérense muchachos que al fin de cuentas hay mujeres como yo a quienes los rechazos, no nos pasan desapercibidos.

Incoherencia

Me molesta la incoherencia.
La “incoherencia” en general, me molesta.
Por ejemplo, conocí un tipo que muy cómicamente me contaba que al gato que yo tenía a upa le había pegado varias veces con una percha para que “aprenda”. Yo abrí los ojos cual dos de oro al escucharlo y automáticamente pensé que a Cláris le basta un “no!” (seco y sin grito) para darse cuenta que esto o aquello no debe tocarlo.
Ahora, acabo de leer de este tipo un escrito super bello sobre el amor a las mascotas y no sólo eso sino, la dedicación de dicho escrito al destinatario de sus percherazos.
Incoherencia.
Entonces me detengo en esa “cualidad” de algunas personas y digo (mirándome el ombligo) –yo soy refutable-.
Puedo decir que me gusta determinada cosa y después, con el tiempo, dar mis propios fundamentos de porque eso dejó de gustarme. Pero algo de “coherencia” guardo, solo por ética. Porque resulta que cuando digo “me gusta tal cosa” no hago campaña política a favor de dicha cosa, porque siendo conciente de mi capacidad de refutabilidad prefiero callar.
Entonces ¿no sería más sano guardar una franja de ética con uno mismo antes de ser un incoherente?
Me da la sensación que la incoherencia viene de la manito con la incapacidad de autocrítica.
Los otros días alguien me contaba enojadísima que una amiga suya hablaba con su ex. Ex, que dicho sea de pasó a ser ex después de una “grasada” de esas que me dan vergüenza reproducir. Total que esta persona no solo estaba dolida por su amiga sino que no entendía cómo siendo su “mejor amiga” todavía, podría seguir teniendo trato con el ex después de lo sucedido.
Lo gracioso fue cuando me tocó vivir en carne propia algo parecido con esta misma persona. Un “grasa” tomó una decisión, y esta persona optó por estar bien con dios y con el diablo pasando a obrar de la misma manera que su amiga obró con ella… solo que esta vez fue conmigo.
Pasado el momento del enojo dije la frase mágica –¿y qué puedo esperar si es una persona incoherente?-
Ser incoherente para mi está casi al mismo nivel que ser mentiroso.
Cuando se dice hacer o ser una cosa y resulta que se es o hace otra ¿no es ser mentiroso?
Cuando alguien habla de amor a los animales habiendo pegado a uno con una percha ¿no se pierde credibilidad automáticamente?
Sí, otro mambo más para mi lista de mambitos: si sos incoherente, mejor que yo no me entere... es que me desilusiono de la misma manera que con alguien que miente ¿viste?.

pd: ay que lindo tema hablar de gente incoherente, si lo hubiera corregido con coherencia este texto sería genial.

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