No todo lo que escribo da como resultado una realización, resulta más una tentativa. Lo que también es un placer. Pues no todo quiero abarcar. A veces quiero sólo tocar. Después lo que toco a veces florece y los otros pueden tomarlo con las dos manos.
Clarice Lispector

"La lapicera del Bar"

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"Mascota Vip del Bar: Cláris"

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"Centro de mesa del Bar"

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"La llave del Bar"

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"Bijouterie del Bar"

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Lo que se calla en el medio de dos renglones

Él: ¿Qué me ibas a decir cuando te interrumpí?

Ella pensó: “que si te miro me transpiran las manos y que si me tocás se me acelera el corazón. Que si reís te iluminás y casi creo que si en ese momento me filmasen el alma, me vería como una tonta. Que a veces me imagino cómo sería despertarme con vos, y reírnos de cosas que nadie entendería. Que no soy tan dura como pensás, ni tan pensante como creés. Que me das ganas de decirte lo que siento al estilo Sara Kane:
“quiero jugar a las escondidas y decirte cuánto me gustan tus zapatillas y sentarme en el borde de la bañadera mientras te bañás y hacerte masajes en el cuello y darte besos en los pies y caminar de la mano e irme con vos a cenar y que no me importe que comas de mi plato y encontrarme con vos y hablar del día y tipear tus cartas y llevar tus cajas y reírme de tus paranoias y regalarte discos que nunca escucharás y ver películas buenísimas y ver películas pésimas y quejarme del programa de radio y sacarte fotos cuando estás durmiendo y levantarme para prepararte café con medialunas y galletitas con mantecas y después ir a tomar café a la media noche y dejar que me robes los cigarrillos y que nunca tengas fuego y contarte lo que vi en la tele la otra noche y acompañarte al oculista y no reírme de tus chistes y desearte por la mañana pero dejarte dormir un poco más y besarte la espalda y acariciarte la piel y decirte cuánto amo tu pelo tus ojos tus labios tu cuello tu pecho tu culo tu
Y sentarme a fumar en la escalera hasta que vuelva tu vecino y sentarme a fumar en la escalera hasta que vos vuelvas y preocuparme cuando te atrasás y sorprenderme cuando llegás temprano y regalarte girasoles e ir a tu fiesta y bailar hasta quedar negra y sentirme culpable cuando no tengo razón y feliz cuando me perdones y mirar tus fotos y desear haberte conocido desde siempre y sentir tu voz en mis oídos y sentir tu piel contra mi piel y tener mucho miedo cuando te enojes y se ponga un ojo rojo y otro azul y tu pelo hacia la izquierda y una cara de oriental y decirte estás precioso y abrazarte cuando estés ansioso y ser tu sostén cuando te duela y desearte sólo con olerte y abusarme al tocarte y gemir cuando esté a tu lado y gemir cuando no esté a tu lado y babear sobre tu pecho y envolverte toda la noche y morirme de frío cuando me quites la frazada y de calor cuando no lo hagas y derretirme cuando sonrías y desintegrarme cuando rías y no entender porqué pensás que te estoy rechazando cuando no te estoy rechazando y preguntarme cómo es posible que pienses que alguna vez podría rechazarte y preguntarme quién sos pero aceptarte igual y contarte de la niña del bosque encantado del ángel de los árboles que voló a través del océano porque te amaba y escribirte poemas y preguntarme por qué no me creés y tener un sentimiento tan profundo que no encuentre palabras para decirlo y querer comprarte un gatito del que ponerme celosa porque se va a ganar más atención que yo y retenerte en la cama cuando te tengas que ir y llorar como un bebé cuando finalmente te vayas y matarte las cucarachas y comprarte regalos que no quieras y llevármelos otra vez y pedirte que te cases conmigo y que vos me digas que no pero continuar pidiéndotelo porque aunque vos creas que no es en serio siempre te lo pediría en serio desde la primera vez y deambular por toda la ciudad pensando que sin vos está vacía y querer todo lo que querés y pensar que me estoy perdiendo a mí y saber que con vos estoy a salvo y contarte de mí lo peor e intentar darte lo mejor porque vos lo merecés y contestar tus preguntas cuando prefiera no hacerlo y decirte la verdad cuando en realidad no quiera e intentar ser honesta porque sé que vos lo preferís y pensar que todo se acabó pero aferrarme allí durante diez minutos más hasta que me eches de tu vida y te olvides de quién soy e intentar acercarme a vos porque es hermoso aprender a conocerte y el esfuerzo vale la pena y hablarte mal en alemán y peor en hebreo y hacer el amor con vos a las tres de la madrugada y de alguna de alguna de alguna manera comunicarte algo del abrumador inmortal irrefrenable incondicional omniabarcador enriquecealma abreconsciencia constante inagotable amor que tengo para vos.”

Ella: nada, no tiene importancia.

"El candado" de Alberto Pancorbo

12 grados

Si mis intentos de escritura buscan que otros sientan lo que yo. Si las sensaciones sobre las que camino pudieran ser pasos certeros en los ojos de otros... ¿Cómo puedo transmitir con palabras que mi cuerpo tembló por primera vez para que otros tiemblen al leerme?

Si yo tipeo y vos lees “En la escala de Richter un 7 fue el terremoto de Puerto Príncipe en Haití” ¿Con qué metáfora podrías sentir el 12 de esa escala que viví? Si mi cuerpo chocó en capas y fui movimiento natural e involuntario ¿Qué alegoría podría dar fe de mis vaivenes?

Si yo de éste lado aglomero mis palabras y te escribo “me evaporé, mi cuerpo fue pluma y al mismo tiempo agua y electricidad” ¿lograrías evaporarte, sentir mi liviandad, ser gota y la luz que yo fui?

¿Qué letras podrían al leerse condensar el momento en que un cuerpo humano fue un puñado de aire en otra mano?
¿Qué metáfora podría hablar con exactitud del universo que vi en una mirada? ¿Qué sílaba, hablaría de un ahora durando 12 horas y 23 siglos?

Seguramente éste no poder, da cuenta de que todavía no aprendo a usar las palabras correctamente.

¿Qué puedo expresar en mi idioma de letras, para que vos me expliques a mí, porque huí cuando me encontré?

Tantas, tantas...

Me gustan cosas pequeñas...
La alegría que me asalta todos los viernes. En realidad es el jueves como a las 22 horas, cuando salgo de trabajar y digo “wiii hoy es viernes”.
No es que haga algo particular los viernes, simplemente me gusta como suena la palabra: “viernes”. Es que para mi, esas letras son una mezcla de inVIERNo con primavEraS.
¿Cuánta gente sentirá alegría por sólo decir “¡¡wiii es viernes!!”, todos los viernes?

Me gustan los reflejos.
Ayer, cuando un vientito suave movía las cortinas de mi cuarto, me gustó mi propio reflejo hecho sombra en la ventana
y al detenerme a mirar los contornos de esa sombra, como si fuese la de otra persona, descubrí que mi lámpara es en un jarrón brillante.

Si lleno la bañadera me gusta quedarme quieta y cuando el agua está tan calma como la de un lago, hacer un remolino moviendo en círculo un solo dedo bajo el agua.

Me gusta mirar el detergente verde en la cocina y las burbujas que se forman si lo agito.
Me gusta perderme en un vaso percibiendo como dos cubos de hielo pueden hacer que de frío transpire.
Al ver el líquido transparente de un encendedor me gusta no entender cómo puede ser gas y si muevo mi pulgar para ver el fuego, me gusta asumirme alquimista, maga o hechicera.

Me gusta sentir la textura de las cosas.
Mancharme las manos con acrílico y creer que si mezclo los colores, mis dedos son la red de un pescador de arcoiris.
Pasar el agua de una mano a la otra antes de lavarme la cara mientras me imagino que algún delfín saltó por alguna gota de esas, antes de nadar en mis mejillas.

Me gusta sentarme en el sillón, pensar que es la primera vez que me siento y mirar todo como si fuese una invitada a mi propia casa.

Me gustan los beneficios de ser “adulta” y que ya no existan los horarios para ciertas cosas... ¡¡marchen para el almuerzo una bolsa de caramelos masticables y de postre helado de dulce de leche con almendras!!

Me gusta ordenar mi biblioteca por color y que sólo yo sepa que “manatí” es la sección que va del gris al azul y “suricata” la de los lomos que van del blanco al marrón café con leche. ¿Y los lomos negros? obviamente “gatos bajo la luna” (aunque mi Editor dice que aquí debería decir “me abstengo de comprar libros oscuros”)

Me gusta sentarme a mirar por la ventana y ver a mi aloe vera sabiendo que la vida pasa por ahí y por éste aquí en el que me gustan tantas, tantas pequeñas cosas.

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